Por un alto el fuego duradero y una paz verdadera y justa

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Rebaz Suleiman Salih, un pastor asesinado por las fuerzas iraníes.

En junio, nos permitimos sentir una cautelosa esperanza. El fin de la guerra de Trump contra Irán parecía posible, al igual que un frágil acuerdo para redefinir el futuro de la región.

En su arrogancia, Trump nos demostró una vez más lo poco que le importan: no solo la paz y la decencia, sino también los muchos millones de vidas en todo Irán y la región, o el futuro del mundo mismo. También nos demostró lo poco que significan para él sus propies aliades.

Mientras se escriben estas oraciones, Irán acaba de salir de la decimotercera noche consecutiva de ataques estadounidenses. Y el cielo nocturno sobre Erbil, la capital del Kurdistán Iraquí, vuelve a iluminarse, de vez en cuando, con las explosiones de drones iraníes al ser alcanzados por los sistemas de defensa aérea.

Los ataques de represalia son relativamente moderados, pero se están intensificando rápidamente. Mientras se mantenía el alto el fuego, Irán supuestamente atacó varios barcos en el Estrecho de Ormuz cuando intentaban eludir su control. En respuesta a ello, las fuerzas estadounidenses comenzaron a bombardear bases iraníes, a lo que Irán respondió atacando instalaciones estadounidenses y de otros países en naciones vecinas, donde murieron dos personas soldado estadounidenses. En represalia, Trump ordenó más ataques y amenazó con ampliar los bombardeos para atacar a personas civiles una vez más. Además, los grupos armados aliados con Irán en Irak y Yemen comenzaron a hablar de sumarse a la guerra. ¿Dónde terminará todo esto?

Sulaimani, donde se encuentra la oficina de ECAP en el Kurdistán Iraquí, no cuenta con un consulado ni con bases militares de Estados Unidos, ni tampoco con los mismos sistemas de defensa aérea que Erbil. Los misiles y drones iraníes han matado a nueve personas integrantes de Komala, un grupo de oposición kurdo iraní, y provocó una gran explosión en una base militar kurda en las afueras de Sulaimani, que dañó viviendas cercanas e hirió a varias personas civiles, además de integrantes de las personas peshmerga. Otro dron iraní explotó en un campo de fútbol cerca de la ciudad.

El día de hoy, nos gustaría pedir oraciones para que se tomen acciones concretas – y se alcen voces de la razón – que puedan poner fin de una vez por todas a esta espiral de violencia. Cuando un acuerdo alcanzado con tanto esfuerzo fracasa, ¿cuánto más esfuerzo, diplomacia y, sobre todo, buena voluntad se necesitan para llegar a uno nuevo? Necesitamos un alto el fuego que no solo perdure, sino que se convierta en una paz verdadera y justa.

Hoy también oramos por la familia de Rebaz Suleiman Salih, un pastor nómada de las tierras altas del Kurdistán. Hace dos semanas, Rebaz y su hermano Bewar intentaron recuperar sus ovejas, que pastaban en una meseta de alta montaña cerca de la frontera con Irán. Las fuerzas iraníes abrieron fuego y mataron a Rebaz. Dos días después, las personas soldado iraníes devolvieron el cuerpo de Rebaz a la familia para que lo enterraran, pero se quedaron con el ganado de la familia.

Necesitamos una paz que vaya mucho más allá de la ausencia de miedo a un ataque; oramos por una realidad en la que el futuro no lo definan gobernantes arrogantes, regímenes opresivos ni fronteras coloniales, sino más bien la familia de Rebaz y quienes les rodean.

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