Cada año, las personas defensoras de derechos humanos y las organizaciones sociales en Colombia son homenajeadas a través del Premio Nacional de los Derechos Humanos, entregado por Diakonia y ACT Iglesia de Suecia, con el respaldo del gobierno sueco. Los reconocimientos se otorgan en cuatro categorías: Defensor/a del Año, Proceso Social- Comunitario, Organización Social- ONG y Reconocimiento a Toda una Vida. En la ceremonia de este año, llevada a cabo el 7 de septiembre de 2026, desde Equipos y Comunidades de Acción por la Paz (ECAP) nominamos a nuestro socio y consejero de tantos años, Ubencel Duque Rojas —director del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio (Programa)— en la categoría Reconocimiento a Toda una Vida.
Desde la llegada de ECAP a Colombia en 2001, el Programa ha sido una guía fundamental y un pilar para nuestro trabajo de acompañamiento en los territorios. Caminar junto a líderes y lideresas que están en la defensa de los derechos humanos en Colombia significa conocer de primera mano los graves riesgos que enfrentan quienes le hablan de frente al poder. Mattias Brunander, Secretario General de Diakonia, compartío en sus palabras de apertura durante la ceremonia:
“Diaconía nació tanto de una experiencia de opresión y lucha por la libertad, como de una tradición de justicia profética y del ejemplo de Jesús. A lo largo del Antiguo Testamento, cada vez que el pueblo sufría injusticias y abusos de poder, los profetas eran enviados al frente para decir la verdad y exigir justicia: Jeremías, Isaías, Amós… Ustedes que hoy están en la primera línea no sólo lideran la lucha, sino que encarnan esa tradición profética y la lucha por la libertad, la verdad y la justicia”.
Por más de veinticinco años, Ubencel Duque ha encarnado este llamado profético, guiado por un principio tan sencillo como profundo: Primero la Vida. A pesar de asumir cargos directivos, Ubencel nunca se quedó detrás de un escritorio. Durante décadas, las comunidades lo han visto manejando la emblemática camioneta gris del Programa por las trochas del sur de Bolívar para llegar al corazón de las crisis humanitarias. Sin embargo, asumió las tareas cotidianas con la misma entrega, acompañando incluso a los integrantes internacionales de CPT a la notaría para hacer los trámites de visado. Para Ubencel nunca han existido tareas pequeñas cuando se trata de servir a la paz y a la dignidad humana.
Citando al poeta uruguayo Mario Benedetti, Mattias nos recordó: «Te quiero porque tus manos trabajan por la justicia… Y en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos». Caminar codo a codo con defensores como Ubencel nos enseña que la construcción de paz no es un camino solitario, sino un movimiento sagrado y colectivo arraigado en la verdad, la fe y el amor transformador.
- Oremos por todas las y los nominados y lideresas y líderes comunitarios que arriesgan su seguridad para proteger sus territorios, familias y comunidades de la violencia y la explotación. Que sean protegidos de todo mal y que sus voces valientes siguen sacudiendo los cimientos de la injusticia.
- Oremos y damos gracias por los más de 30 años de liderazgo humilde, consejo y acompañamiento de Ubencel. Oramos por fuerzas renovadas, salud y alegría para él y para todo el equipo del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio mientras continúan poniendo siempre «Primero la Vida».
- Oremos para que las comunidades de fe en todo el mundo rechacen cualquier doctrina que pretenda justificar la opresión, la discriminación o la violencia. Que escuchemos el eco del profeta Amós, exigiendo que el fluya el derecho como el agua y la justicia como un arroyo inagotable.
- Oremos por quienes caminamos en solidaridad con los y las lideresas, tengamos la humildad de escuchar, la resistencia para transitar lugares difíciles y el compromiso de seguir codo a codo hasta que la paz con justicia sea una realidad para todas y todos.


