Si hay una tira cómica que recuerdo de mi infancia, es aquella en la que Mafalda le da una aspirina al mundo después de ver las noticias en la tele. Esa imagen se me ha quedado grabada a lo largo de los años; este verano, la he visto todas las mañanas.
Varios terremotos han sacudido distintos países, dejando miles de fallecimientos y a muches más sin hogar, sin trabajo o sin la vida que conocían hasta entonces. En Nepal, un glaciar se derrumbó, provocando inundaciones catastróficas. Los incendios forestales han arrasado miles de hectáreas. El mundo parece enojado. Mientras tanto, los seres humanos siguen enfrentándose entre sí en conflictos que parecen no tener fin. La atmósfera de la Europa anterior a la guerra también se puede sentir hoy en día. Los avances sin precedentes de la extrema derecha en Alemania evocan un ambiente que recuerda a la Europa anterior a la Segunda Guerra Mundial. En España, miles de personas salieron a las calles ondeando banderas nacionalistas y movilizándose en torno a la retórica de extrema derecha contra la “invasión migratoria”en Ceuta. Los ataques contra las personas migrantes, y contra quienes les ayudan, ocurren a diario, en una sociedad empobrecida que, una vez más, se está creyendo la narrativa del “otro”, el “invasor” al que debemos erradicar para resolver todos nuestros problemas económicos y sociales.
Y luego, a veces, me dan ganas de darle una aspirina al mundo — aunque una aspirina solo puede aliviar los síntomas, no resolver las causas—.
Pero luego leí sobre el enorme movimiento de solidaridad que también ha surgido en Ceuta: personas vecinas que se organizan para acoger a cientos de niñas que viven en la calle; personas que se unen para distribuir comida y agua a quienes no pueden acceder a los puntos de distribución oficiales; la solidaridad que crece en medio de la hostilidad. Y entonces me levanto de nuevo con esperanza en la humanidad — con esperanza en los movimientos solidarios que crecen en todo el mundo, aunque las condiciones parezcan volverse más difíciles.
Mis pensamientos están con todas las personas que siguen trabajando para hacer de este mundo un lugar mejor.


