Cuando votamos pensando en nosotros, las consecuencias siempre recaen sobre los empobrecidos – comunidades que resisten y enfrentan el abandono como política de estado, ahora deberán preocuparse porque son enemigos del estado.
En Colombia, los campesinos, que se ganan la vida cultivando la tierra, sufren las consecuencias reales del conflicto armado: la destrucción del medio ambiente, el desplazamiento forzado, las desapariciones, la amenazas e incluso la muerte. Es en sus territorios donde los grupos armados se disputan a sangre y fuego el control del país, y donde las comunidades quedan atrapadas en los fuegos cruzados de una guerra en la que nunca pidieron participar. Son víctimas, sí, pero también son comunidades que resisten y no sólo ellos, los mineros, los indígenas, las comunidades afro llevan años construyendo la paz en medio de la guerra, han decidido ser los protagonistas de su propia liberación.
Hace 14 años, llegamos a la comunidad del Guayabo, allí en una pequeña comunidad, en Santander, los campesinos del Guayabo enfrentaban un desalojo – la policía les daba la orden de abandonar sus tierras y les llamaba invasores y guerrilleros, la comunidad se tomó de las manos y comenzó a cantar alabanzas, la policía al verles y escucharles no supo cómo reaccionar – esta acción fue un paso hacia la reducción de la violencia y marcó para siempre la identidad de la comunidad, les hizo comprender dos cosas fundamentales: la primera, que Dios estaba con ellos allí, a su lado y; la segunda, que para desestructurar la violencia hacia falta muchísima creatividad.
Hace tan solo dos semanas el país eligió a un gobierno de extrema derecha profundamente racista, clasista, homofóbico, sexista y que tiene un profundo odio hacia las comunidades vulnerables, en ese momento tuvimos miedo, porque todos con quienes trabajamos incluyéndonos pasábamos de ser ciudadanos colombianos a ser enemigos del estado, y por unos días entramos en una profunda tristeza, sin saber que hacer o hacia donde ir. Yo me hice muchísimas preguntas: ¿Podemos seguir acompañando a la comunidad? ¿Puede mi presencia como un hombre gay brindarle algo a la comunidad? No tenía respuestas, tan solo me recorría una profunda parálisis.
Decimos ir a buscar las respuestas al lugar donde está la experiencia, y nos fuimos para la comunidad del guayabo, nos reunimos con la comunidad a comer, a pensar juntas, y los miembros de la comunidad rememoraron historias de resistencia entre ellas aquella historia de la policía y nos recordaron dos cosas fundamentales: la primera, que Dios estaba con nosotros allí, a nuestro lado y; la segunda, que para desestructurar la violencia hace falta muchísima creatividad.
Es por eso por lo que hoy a quienes leen este texto les aseguro que nos preparamos para resistir usando toda nuestra creatividad y a ustedes les invito a que nos acompañen a orar:
Padre nuestro
Madre nuestra
que estas en el cielo,
pero también aquí en la tierra
en los rostros de los pobres,
en los rostros de los humildes,
en los rostros de los piden justicia,
en los rostros de los buscan justicia,
en los rostros de los asesinados y los desplazados,
en los rostros de los amenazados y los judicializados
Santificado sea tu nombre;
Alabado sea tu nombre
Tu nombre que es símbolo de esperanza
Esperanza para todxs los que sufren
Los que sufren mirando al cielo
Buscando tu rostro en ese cielo
Buscando tu justicia del cielo
Venga a nosotros tu reino;
A nosotrxs tu paz
Tu paz que es pasión por la justicia
Tu justicia que es amor por la libertad
La libertad de los oprimidos
Los oprimidos por los ricos
Los ricos que tienen el poder en la tierra
En la tierra de los pobres
Que venga tu reino
Ese reino de paz, amor y justicia.
Hágase tu voluntad;
Esa voluntad de paz, esa voluntad de justicia
Justicia para mis hermanos
Mis hermanos asesinados,
Asesinados por la persecución
Persecución por su trabajo
Su trabajo que es tu voluntad
Tu voluntad de paz
Danos hoy nuestro pan de cada dia;
Danos hoy un pan de libertad
Ese que hemos amasado con nuestras lágrimas
Con las lágrimas de las madres que pierden a sus hijos,
Con las lágrimas de los padres que huyen de la guerra
Danos pan, un pan de justicia, un pan de verdad, un pan de amor
Perdona nuestras ofensas;
Perdónanos y enséñanos a perdonar
Porque solo a través del perdón conoceremos tu amor
Tu amor que es perdón
Ese perdón que es simplemente un acto de amor
No nos dejes caer en tentación;
La tentación de la indiferencia,
La tentación de creer que no tenemos un papel fundamental en la liberación
La liberación de nosotros los pobres
Libéranos de la tentación
Que nos caya y que nos apaga
Y líbranos del mal;
De ese mal que nos hace injustos
De ese mal que explota a los trabajadores
De ese mal que maltrata a las mujeres
De ese mal que empobrece nuestro pueblo
De ese mal que le quita tierra a los campesinos
De ese mal que corrompe a nuestros líderes
De ese mal que permanece del lado de los poderosos
Danos libertad…
Amen


