El 22 de abril, personas de todo el mundo celebran el Día de la Tierra. Este año, parece que muchas de las políticas medioambientales de nuestros gobiernos van precisamente en la dirección equivocada. En la Isla Tortuga, Canadá se limita a hablar de boquilla sobre la idea de reducir las emisiones, pero nuestros gobiernos se apresuran a acelerar los proyectos de extracción de combustibles fósiles y de minería, con la excusa de “proteger” nuestra economía de los aranceles estadounidenses.
El 17 de abril, integrantes de la Red de Solidaridad en Isla Tortuga se unieron al jefe hereditario de los Wet’suwet’en, Na’Moks, y a otras personas respetadas defensoras del medio ambiente, tanto indígenas como colonos, para manifestarse frente a la oficina electoral de la ministra de Medio Ambiente, Julie Dabrusin, en Toronto. Esta acción formaba parte de una jornada de protesta en cinco ciudades canadienses contra la financiación pública de Canadá para proyectos de ‘Liquefied Natural Gas’ (Gas natural licuado, LNG, por sus siglas en inglés).
Las personas oradoras se centraron en la financiación federal del proyecto ‘CGL’ Fase 2, cuyo objetivo es duplicar la capacidad del gasoducto ‘Coastal GasLink’. Expusieron argumentos convincentes para demostrar que este proyecto no tiene sentido ni desde el punto de vista económico ni desde el medioambiental. El ‘CGL’ no abastece al mercado canadiense, sino que transporta gas natural a través del norte de Columbia Británica hasta el puerto de Kitimat para su exportación. En un momento en que la demanda mundial de gas natural está disminuyendo, Canadá está invirtiendo fondos públicos en proyectos de la ‘LNG’ en los que las empresas energéticas no están dispuestas a arriesgar su capital.
Durante años, los jefes hereditarios de las personas Wet’suwet’en han luchado contra el proyecto ‘CGL’. Personas defensoras del agua de numerosas naciones indígenas, junto con simpatizantes colonos, se han interpuesto con sus propios cuerpos ante las excavadoras y la policía militarizada para intentar detener las obras. La Real Policía Montada de Canadá rodeó los bloqueos de las personas opositoras al gasoducto y detuvo a decenas de personas en el 2020 y el 2021, lo que desencadenó protestas a lo largo del país. Las personas habitantes de Kitimat viven ahora bajo las antorchas que queman el exceso de gas natural día y noche, con columnas de fuego que a veces alcanzan los 90 metros de altura, y se quejan de problemas respiratorios. Algunas personas han recibido una compensación económica a cambio de firmar acuerdos de confidencialidad que les prohíben hablar públicamente sobre sus experiencias. Nadie, salvo los políticos, parece defender la expansión del ‘LNG’, y sin embargo nuestro Gobierno sigue impulsando el proyecto.
A dos mil kilómetros al este, las comunidades anishinaabe se están organizando para oponerse a la explotación del ‘Ring of Fire’ (Anillo de Fuego), una extensa zona de yacimientos minerales situada en el norte de Ontario. El Gobierno de Ontario ha hecho todo lo posible por fomentar la minería, hasta el punto de aprobar el proyecto de Ley 5, la ‘Protect Ontario by Unleashing our Economy Act’ (Ley para Proteger Ontario Impulsando Nuestra Economía, lo que permite al Gobierno designar “zonas económicas especiales” exentas de cualquier normativa provincial y municipal que considere oportuno, incluidos los procesos de consulta a los pueblos indígenas. El primer ministro Doug Ford promete sin ningún reparo que la minería traerá el tipo de desarrollo que desean las comunidades locales – carreteras, centros comunitarios, etc. – como si el Gobierno no tuviera la responsabilidad de proporcionar estos servicios. Seis comunidades anishinaabe han firmado un Protocolo de Cooperación Mutua para defender sus tierras y aguas de la exploración minera a la que no han dado su consentimiento, y para exigir al Gobierno que adopte medidas que aborden las necesidades urgentes de sus comunidades. Como afirmó el Jefe Jeffrey Copenace, de los ojibway de Onigaming: “Si ustedes no van a ayudarnos a salvar nuestras vidas, entonces no pueden tener acceso a las tierras y a las aguas”.
El Gobierno de Ontario ha promovido la extracción de los denominados “minerales críticos” en el ‘Ring of Fire’ (Anillo de Fuego), como elemento esencial para una transición energética que deje atrás los combustibles fósiles. Minerales como la cromita, el cobre, el níquel, el platino y el titanio tienen, de hecho, una gran demanda para productos como los vehículos eléctricos, los dispositivos digitales y las tecnologías militares. Sin embargo, calificar estos aspectos de “críticos” denota una falta de imaginación. ¿Cuántos vehículos eléctricos necesitaríamos si todas las ciudades de Ontario contaran con un sistema de transporte público eficiente? ¿En qué medida se podría reducir la demanda de minerales mediante un mejor reciclaje de los dispositivos electrónicos y la adopción de normativas contra la obsolescencia programada? ¿Cuánto daño medioambiental se podría evitar si nuestra política de defensa nacional se basara en la diplomacia y la consolidación de la paz, en lugar de en los preparativos militares? Como señaló Ramón Kataquapit, un líder juvenil con raíces en la Primera Nación de Attawapiskat, durante la manifestación ‘No to LNG’ (No a la ‘LNG’) las turberas del norte de Ontario constituyen un enorme sumidero de carbono, uno de los “pulmones de la Tierra”. La vida que sustentan es mucho más valiosa que los minerales que se encuentran bajo ellas.
Ahora que llega la primavera al hemisferio norte, les invitamos a orar por la Tierra:
- Oremos con gratitud por la Tierra, que sigue sustentándonos a nosotres y a los demás seres vivos y rodeándonos de belleza, a pesar de la destrucción ecológica;
- Oremos por las personas que viven de la tierra y cuyo sustento se ve amenazado por el cambio climático;
- Oremos por la seguridad y el apoyo de quienes defienden la tierra y el agua;
- Oremos para que las personas tengan esperanza y valor para actuar en defensa de la Tierra;
- Oremos por la transformación de nuestros sistemas políticos y económicos, para que den prioridad a la vida por encima de los beneficios económicos.


