El 1 de junio, el Madleen, un pequeño pero poderoso barco bautizado en honor a la primera pescadora palestina de Gaza, zarpó de Catania, Sicilia, hacia Gaza como parte de la ‘Freedom Flotilla Coalition’ (Coalición de la Flotilla de la Libertad, FFC por sus siglas en inglés). A bordo viajaban 12 personas activistas de alrededor del mundo, decididas a romper el bloqueo naval de Israel sobre la Franja de Gaza y a entregar ayuda en respuesta a la hambruna y a la crisis humanitaria que se vive allí. El barco transportaba leche maternizada, 100 kg (220 lb) de harina, 250 kg (550 lb) de arroz, pañales, botiquines médicos y muletas. Nada de esto podría haber revertido lo que Israel está haciendo al pueblo palestino, pero tenía un poderoso simbolismo: el mundo no está ciego. Ve lo que está sucediendo, rechaza la propaganda sionista sobre las causas fundamentales de la invasión y la masacre del pueblo palestino, y está dispuesto a correr grandes riesgos para apoyar y estar al lado del valiente pueblo de la Franja de Gaza.
Tras un viaje de ocho días por las agitadas aguas del Mediterráneo, bajo la vigilancia constante de drones y aviones israelíes y europeos, tras una operación de rescate de personas migrantes al sur de Creta y una rápida parada para repostar en Egipto, el Madleen zarpó para la última parte de su travesía. En la madrugada del 9 de junio, fuerzas navales israelíes abordaron el buque en aguas internacionales, a 185 kilómetros de Gaza, detuvo por la fuerza a las 12 personas activistas y las trasladó a un centro de detención israelí. Las personas activistas se negaron a firmar documentos en los que se afirmaba que habían entrado ilegalmente en Israel, lo que retrasó su deportación y las expuso a actos de violencia por parte de las autoridades israelíes que podrían constituir tortura según el derecho internacional. Las últimas tres personas voluntarias de la Flotilla de la Libertad detenidas fueron finalmente liberadas del centro de detención israelí el 16 de junio.
No era la primera vez que las fuerzas israelíes atacaban barcos solidarios. Después de que dos barcos pesqueros griegos [‘Free Gaza’ (Gaza Libre) y ‘Liberty’ (Libertad)] lograran romper el bloqueo en el 2008, Israel atacó repetidamente los intentos posteriores de barcos o de convoyes para romper el bloqueo, lo que provocó numerosas personas detenidas y heridas, así como la muerte de nueve activistas a bordo del Mavi Marmara en el 2010. A principios de este año, con la tolerancia y el apoyo diplomático de algunos Estados aliados, Israel impidió la salida de otros buques: en abril del 2024, pretextos administrativos y procedimentales impidieron que cuatro buques zarparan de Estambul, y en mayo del 2025, el buque Conscience — que formaba parte de una misión de la ‘FFC’ que intentaba establecer un corredor humanitario — fue atacado por drones mientras se preparaba para zarpar a 14 millas de la costa de Malta, en aguas internacionales. Cuatro personas resultaron heridas y el barco sufrió daños y se inundó.
Pero se hizo una promesa: estos ataques no impedirán los esfuerzos de la comunidad internacional. Tras reagruparse y reorganizarse, se preparó una flotilla de barcos solidarios: 47 embarcaciones y casi 1,000 personas activistas intentan ahora acercarse a Gaza, para romper el bloqueo y entregar la ayuda humanitaria que se necesita con urgencia. La flotilla ya ha sido atacada por drones israelíes en tres ocasiones distintas, pero sigue decidida a completar su misión. Las autoridades israelíes han amenazado repetidamente a la flotilla.
Al igual que en Gaza y Cisjordania, Israel ha dejado claro que está dispuesto a violar el derecho internacional e incluso a desafiar las órdenes vinculantes de la Corte Internacional de Justicia que exigen el acceso humanitario sin obstáculos a Gaza, por cualquier medio. Los cientos de miles de muertes y la destrucción de viviendas e infraestructuras en Gaza durante los últimos dos años revelan una estrategia genocida por parte de las autoridades israelíes, con la complicidad y tolerancia de Estados Unidos, la Unión Europea y muchos Estados árabes.

Frente a esto, solo la voluntad y la fe de un movimiento internacional de solidaridad sin precedentes pueden detener lo que está sucediendo. Miles de personas se manifiestan cada día en todo el mundo para exigir el fin de la invasión israelí de Gaza, el fin de la expansión de los asentamientos coloniales en territorio palestino, el fin inmediato de la hambruna causada por el bloqueo de la Franja de Gaza y el fin de las políticas de apartheid a las cuales se enfrentan las personas ciudadanas de origen árabe de Israel.
Hay amistades y compañeres en algunos de estos barcos, amistades y compañeres que también comparten nuestra fe en la causa de una Gaza Libre. Tememos por su seguridad tras la esperada interceptación por parte de las fuerzas israelíes. Nuestros corazones están con elles. Prometemos que no les dejaremos soles en su valiente viaje. Trabajaremos para asegurarnos de que regresen sanes y salves con sus familias y de que alcancen su objetivo — tarde o temprano.
¡Por una Gaza libre!
¡Por una Palestina libre!



