Recientemente, tuve el honor de asistir a la boda de dos líderes sociales profundamente dedicados el uno al otro, a su familia, a su comunidad, a su fe y a la lucha permanente por la paz, la justicia y los derechos humanos. Cada una de estas devociones está relacionada con las demás y las fortalece; así es cuando se vive en la primera línea del conflicto armado, de la crisis ambiental y de la privación económica.
Erik y Chela son activistas incansables y personas profundamente inspiradoras que han atravesado largos años de despojo, desplazamiento, inseguridad, amenazas e intimidación por parte tanto de fuerzas estatales como paramilitares. Sin embargo, siempre están dispuestos a sonreír y reír, y nos reciben con una calidez y una generosidad desbordantes cada vez que los visitamos.
Erik y Chela pasaron las semanas previas a su boda temiendo por sus vidas, preguntándose si la ceremonia sería siquiera posible o si tendrían que huir de su hogar. La seguridad es una preocupación constante en El Guayabo, ya que la comunidad se niega a cooperar con grupos armados ilegales que trafican armas y drogas por la zona. El cargo de Chela como presidenta de la junta de acción comunal la hace especialmente vulnerable, y como líder de la Asociación Campesina – AGROPEGU, Erik ha sido durante mucho tiempo blanco de amenazas violentas.
A pesar de los riesgos, Erik y Chela permanecieron en su hogar y se casaron acompañados por sus amistades y vecinos, incluido todo el equipo de ECAP Colombia. En la boda, un compañero de equipo habló de más de una década caminando a su lado: atravesando separaciones forzadas en tiempos de peligro, celebrando los hitos en la vida de sus hijos, y llegando a sentirse como parte de la familia.
Ese sentido de familia me impactó desde mi primera visita a El Guayabo. Para mí, representa lo mejor del acompañamiento, una palabra que proviene del latín com panis, literalmente «con pan». Acompañar a alguien, como lo expresó Paul Farmer, «es ir a algún lugar con él o con ella, partir el pan juntos, estar presentes en un camino». Es caminar al lado de las personas y compartir tanto sus triunfos como sus dificultades. El acompañamiento, en su mejor expresión, es un acto de amor.
La Fuerza del Amor es el título de un libro de sermones de Martin Luther King, quien afirmaba que «en el centro de la no violencia se encuentra el principio del amor». Al igual que el apóstol Juan, King equiparaba a Dios, la «realidad última», con el amor. Esta comprensión del amor como fundamento espiritual y como práctica política aparece en distintas tradiciones. En el islam, Dios es al-Wadūd (el Más Amoroso) y as-Salām (la Paz), y los musulmanes están llamados a encarnar la raḥmah: una compasión que se expresa mediante la acción en favor de la justicia. Gandhi equiparó el amor con la verdad y los situó en el corazón del satyagraha, declarando que «la ahimsa [no violencia] y el amor son una misma cosa». El Buda describió la práctica espiritual como «la liberación del corazón, que es amor», y la práctica de la meditación mettā (amor bondadoso) busca realizar la verdad y orientar la acción cultivando una compasión ilimitada que disuelve la frontera entre el yo y el otro.
ECAP fundamenta su trabajo en un amor liberador. El amor me inspiró a escribir esta Oración por les Hacedores de Paz, y si el amor te ha motivado a leerla, te invito a unirte a mí en una oración de amor bondadoso. Comenzamos dirigiendo la oración hacia nuestro interior, ya que a menudo nos cuesta amar a los demás sin antes amarnos a nosotros mismos. A partir de ahí, la práctica se expande hacia afuera: hacia alguien que nos ha cuidado (el «tú» de la parte II), hacia quienes deseamos acompañar, y finalmente hacia todos los seres.
I
Que yo esté en paz.
Que yo sea feliz.
Que yo esté bien.
Que yo esté a salvo.
Que yo esté libre del sufrimiento.
II
Que tú estés en paz.
Que tú seas feliz.
Que tú estés bien.
Que tú estés a salvo.
Que tú estés libre del sufrimiento.
III
Que Erik y Chela estén en paz.
Que sean felices.
Que estén bien.
Que estén a salvo.
Que estén libres del sufrimiento.
IV
Que todos los seres estén en paz.
Que todos los seres sean felices.
Que todos los seres estén bien.
Que todos los seres estén a salvo.
Que todos los seres estén libres del sufrimiento.
En su maravilloso libro Todo Sobre el Amor, bell hooks nos recuerda que el amor, en su forma más verdadera, es acción, no sentimiento. Si esta oración te conmueve, deja que inspire una acción amorosa, por pequeña que sea, y dedícala a Erik, a Chela y al pueblo de El Guayabo.


