El 31 de mayo se celebraron elecciones presidenciales en Colombia. A menos que un candidato obtenga el 50% más uno de los votos, votantes deben regresar a las urnas para una segunda vuelta, eligiendo entre les dos candidates más votades de la primera. Los resultados recientes exigen una segunda vuelta electoral entre dos polos políticos opuestos del país.
Una de las facciones está liderada por Iván Cepeda, el candidato de la izquierda política que sucedería al actual presidente Gustavo Petro. Esta facción se basa en la defensa y protección de los derechos humanos, el medio ambiente y los movimientos sociales. Se preocupa por la transición energética hacia fuentes de energía renovables y por la continuación de las conversaciones de paz con los grupos armados. Se centra en la implementación de los acuerdos de La Habana de 2016, en las reformas y en la profundización de los cambios sociales impulsados por el actual gobierno progresista.
Otro polo está encabezado por el candidato Abelardo de la Espriella, quien cuenta con el apoyo del expresidente de derecha Álvaro Uribe Vélez. Protegido de la nueva ultraderecha internacional, propone la cancelación de las diálogos de paz, el abandono de la implementación de los Acuerdos de la Habana de 2016, la fracturación hidráulica sin restricciones, la total sumisión de Colombia a la voluntad de Estados Unidos, el retroceso en materia de derechos humanos y avances sociales, recortes presupuestarios a las regiones, favorecimiento de los más ricos y la intensificación del neoliberalismo y el neofascismo.
Contrariamente a lo que pronosticaban todas las encuestas, que daban a Cepeda la victoria en la primera vuelta, el recuento preliminar otorgó la victoria a De La Espriella con 10.360.000 votos (43,74% del total) frente a los 9.687.481 votos (40% del total) de Cepeda. El recuento preliminar, como su nombre indica, es un escrutinio realizado por el registro electoral para informar rápidamente a los votantes de los resultados, pero carece de validez legal hasta que los jueces realicen el recuento oficial, verifiquen los votos y declaren el resultado definitivo.
Se sabe que De La Espriella, quien no tiene experiencia en la política colombiana, logró este voto gracias al poder de la gran maquinaria política tradicional, una extraordinaria inversión en bots que manejaban la opinión pública en las redes sociales, la ayuda de software electoral privado que no permite auditorías e incluso la complicidad de gobiernos internacionales de derecha.
Cepeda, por otro lado, logró un hito histórico, aunque incorrecto, recuento de votos, superando en 2,4 millones de votos lo que Gustavo Petro obtuvo en la primera vuelta hace cuatro años. Lo hizo con una campaña modesta, basada en reuniones con simpatizantes en plazas públicas y buscando alianzas programáticas que no comprometieran su potencial capacidad para gobernar. Además, estas elecciones atrajeron a 24 millones de votantes, lo que representa el 57,7% del electorado, superando cualquier votación presidencial de primera vuelta anterior en Colombia.
El 31 de mayo, la Colombia que votó NO en el Plebiscito de 2016* se hizo oír: la Colombia que quiere seguir marginando a la gente y beneficiando a los privilegiados. El pueblo mismo se expresó a través del Presidente de la República, Iván Cepeda, quien declaró que sólo reconocería el conteo oficial después de que la comisión electoral respondiera tres preguntas:
- ¿Por qué hay 800.000 identificaciones de votantes registradas que no figuraban originalmente en el registro electoral?
- ¿Por qué hay indicios de que algunos colegios electorales presentan patrones de votación atípicos?
- ¿Por qué interfieren países extranjeros en las elecciones presidenciales colombianas?
La comisión de escrutinio tendrá la tarea en los próximos días de explicar cada voto a la campaña de Cepeda. La vida de Iván Cepeda ha sido una lucha incansable por los derechos humanos, en la que ha sobrevivido al genocidio** y la persecución, y ha perseverado a pesar de las dificultades. La votación final será en dos semanas. En sus propias palabras: “No dejaremos que el fascismo se apodere de Colombia. La lucha continúa y triunfaremos”. La historia dirá si nos convertimos en algo parecido a la Argentina de Javier Milei, o nos uniremos a las filas del Brasil de Lula da Silva y el México de Claudia Sheinbaum.
*Plebiscito de 2016 sobre los Acuerdos de Paz de la Habana firmados con el entonces mayor grupo guerrillero, las FARC. El «No» ganó con el 50,2% de los votos.
**La madre y el padre de Cepeda fueron asesinados por su activismo político en el movimiento político Unión Patriótica. Más de 3400 miembros de la UP han sido asesinados, cual fue declarado un genocidio de la UP por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.


