Liberta de Prensa en el Kurdistán Iraquí.

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Izquierda a la Derecha: Takur Zardashti, Guhdar Zebari, Niyaz Abudulla, Sherwan Sherwani

por Rebekah Dowling

Cuando era una niña soñaba con ser reportera. Soñaba con compartir relatos con el mundo, y descubrir la verdad. Parecía muy glamoroso e importante, cambiar el mundo con el poder del bolígrafo. En ese momento no entendía cómo se vería realmente brindarle información al público. No entendía que muchos reporteros son asesinados, torturados, encarcelados y ridiculizados por su trabajo.

A George Orwell se le acredita la frase “En tiempos de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario.” Reporteros alrededor del mundo sienten el impacto completo de esta frase, donde decir la verdad es visto como crimen. Según la UNESCO, un reportero es asesinado en el mundo cada cinco días.

Damos por sentado la habilidad de acceder a cualquier información del mundo. Pero detrás de muchas de estas historias hay una persona que está arriesgando su vida y libertad para mantenernos informados en todo momento. Una persona que se ha comprometido con crear un mundo justo y honesto.

Algo particularmente importante en esta lucha por la verdad, son los reporteros independientes, ya que los medios nunca son imparciales o completamente libres. El reportero Sherwan Sherwani por ejemplo, describió a los medios de comunicación del Kurdistán Iraquí como “un arma usada por partidos políticos y corporaciones para ganar dinero y poder.” Como en muchos otros países, los medios de comunicación no favorecen a los que quieren protestar. Como dijo un amigo, “Aquí, en el Kurdistán Iraquí, ser un reportero independiente significa ser un activista.” Decir la verdad se ha convertido en un acto de rebelión.

El 5 de mayo CPT se unió a muchos reporteros y activistas en la tumba de Sardasht Osman. En el 2010, Sardasht fue asesinado después de escribir sobre la corrupción en el gobierno Kurdo. Aquellos que lo conocían aseguran que él nunca rompió ninguna ley, ni hizo ninguna amenaza; simplemente intentaba contar la verdad al público. Su familia cuenta cómo muchas personas han intentado esconder su historia bajo una red de mentiras. A pesar de esto, cada año se le recuerda y otros reporteros continúan con la lucha por compartir la verdad.

“No somos políticos; somos reporteros y activistas. Trabajamos dentro del margen de la ley y desde nuestros valores y convicciones. Les gustaría que cediéramos, que renunciáramos. Nos ofrecen trabajo y dinero, pero dadas nuestras convicciones morales no aceptamos,” Guhdar Zebari dijo: “No hay garantía de que estemos seguros, esperamos a ser arrestados, lastimados o incluso asesinados.”

“Nos ofrecen trabajo y dinero, pero dadas nuestras convicciones morales no aceptamos.”

Guhdar Zebari fue arrestado junto a dieciocho otros reporteros y activistas en la región de Bahdinan en enero del 2019, cuando intentaron asistir a una protesta pacífica en la región.

“Nuestro arresto fue una decisión política, no una legal”

Sherwan Sherwani comentó sobre estos arrestos diciendo: “Se inventaron un crimen usando el artículo 156 del código penal Iraquí. Nuestro arresto fue una decisión política, no una legal… Explotan todas las leyes, incluyendo las que pertenecen a la era de Saddam y las usan contra sus propios ciudadanos…Nosotros los reporteros somos las primeras víctimas de estas leyes.”

Las leyes están hechas para proteger a los ciudadanos en vez de para amenazarlos. Los reporteros independendientes le han dicho a CPT cómo se hacen cargos falsos en contra de ellos, y la evidencia es copilada para arruinar sus vidas y su posibilidad de salir adelante. “Nos dijeron que tienen muchos de nuestros documentos que podrían publicar, que podrían arrestarnos de nuevo en cualquier momento.” Sherwan Sherwani dijo: “Intentan silenciarnos y limitar futuras actividades de esta manera.”

No sólo son cargos legales los que enfrentan los reporteros. Niyaz Abdulla, una reportera, explica cómo ha recibido muchas amenazas, incluyendo el divulgar rumores sobre ella de carácter sexual. Aquí, estas amenazas pueden no sólo desacreditarla y arruinar sus posibilidades de trabajo, sino también poner en riesgo su vida.

“Si mi familia no estuviera acá, si fuera solo yo, no me preocuparía.”

Estas amenazas también se extienden más allá de las que los reporteros en sí conocen, esparciéndose a la familia de los reporteros y hasta los jefes de estos. Como nos dijo Takur Zardashti, “Si mi familia no estuviera acá, si estuviera solo yo, no me preocuparía. He aceptado poder morir por mi trabajo.” Guhdar Zebari explicó cómo dos días después de su arresto, su compañero de negocios y amigo fue arrestado, golpeado e incitado a dejar de trabajar con Guhdar. Sherwan Sherwani ya ha sido forzado a mudar a su familia una vez y Takur recientemente huyó con su familia de la ciudad de Duhok.

“Me obligaron a decir todas mis fuentes”

CPT también ha escuchado que, en algunos casos cuando están encarcelados, los derechos periodísticos, como la confidencialidad telefónica, son plenamente ignorados. A ambos, a Guhdar y Sherwan les contaron cómo sus celulares les fueron arrebatados, y cómo las autoridades los forzaron a entregar sus contraseñas. “Me obligaron a decir todas las fuentes de algunos de mis casos… Ahora uno de mis amigos ha sido arrestado por la información que me brindó a mí.” dijo Sherwan.

El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos estipula que todos tenemos el derecho a la libertad de expresión, el derecho a escribir y compartir información. En muchos países, esto ha sido usado para proteger a los reporteros. En los países donde estos derechos son negados, todos dependemos de esos individuos valientes que están dispuestos a hacer grandes sacrificios al trabajar por la verdad. Cuando conozco a reporteros como Niyaz Abdulla y Sherwan Sherwani, y a escritores como Takur Zardashti y Guhdar Zebari, quienes luchan tan apasionadamente por la paz y libertad aquí, tengo que tener fe en que todo va a mejorar. Me impresiona su pasión por un mundo mejor, al igual que su inteligencia y dedicación. Ellos reciben amenazas de muerte, son arrestados, se esparcen rumores sobre ellos, pierden sus trabajos, y aún así escriben reportajes sobre cárceles secretas, políticos corruptos, intercambios ilegales en las fronteras, territorios robados y derechos de la mujer.

 

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