Miembros de la nación indígena Grassy Narrows cruzan a gatas la calle Bay en Toronto para hacer testigo simbólico

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por David Milne; fotos: Murray Lumley 

El 20 de junio, algunos miembros de la Primera Nación Grassy Narrows en el noroeste de Ontario, Canadá, cruzaron a gatas la calle Bay Street en el centro de Toronto hasta las puertas principales del edificio donde queda la oficina del ministerio federal de Asuntos Indígenas. Su cacique y sus ancianos, muchos de ellos en sillas de ruedas, observaban. Era una  representación dramática de la manera en que los gobiernos canadienses les han obligado a mendigar para poder recibir ayuda y restitución por los efectos del envenenamiento por mercurio. Llegando a gatas a la entrada, se desplomaron, para demostrar como incluso cuando gatean y suplican, se les déjà en la calle para morir.

Esta acción se hizo en medio de la Corrida del Rio, en la que cientos de personas se juntaron a miembros de Grassy Narrows para marcher por las calles de Toronto exigiendo la justicia.

Entre 1960 y los primeros años ’70, la Compañía Reed International Paper en Dryden, Ontario, botó 9,000 kilos de mercurio metilado en el sistema de rios English-Wabigoon, en el territorio indígena alrededor de Grassy Narrows. El envenenamiento por mercurio, conocido también como la enfermedad Minamata, hace efectos terribles que incluyen la pérdida de vision y de oido, debilidad muscular y daños neurológicos, entre otros. Enfermedades mentales y el suicidio acompañan los efectos físicos de la enfermedad.

Un estudio reciente determinó que el 90% de la población de Grassy Narrows y de la comunidad indígena vecina, la Primera Nación de Whitedog, sufren algún efecto del envenenamiento por mercurio.  Ese porcentaje incluye a jóvenes también, no solamente a gente mayor.

Desde hace décadas los gobiernos provinciales y federal han andado con evasivas, tratando de ocultar los hechos acerca de los efectos mortals del envenenamiento por mercurio. Se han echado la culpa entre ellos pero han hecho muy poco en cuanto a la acción.

El gobierno actual federal del Canadá prometió construir un hogar de tratamiento para los enfermos en la comunidad de Grassy Narrows, pero hasta ahora solamente 1% del dinero ha llegado a la Primera Nación. Algunos fondos han sido apartados para la compensación, pero los miembros de la comunidad han visto muy poco de eso.

Cuando el envenenamiento por mercurio salió a la luz en los años ’70, la pesca comercial, una fuente de empleo para muchos miembros de la comunidad, fue cerrado. El pescado, un elemento básico en la dieta de Grassy Narrows, se había hecho tóxico.

Yo, como colono y una de mas de 450 personas que participaban en de la Corrida del Rio 2019, sentí verguenza por el hecho de que los miembros de Grassy Narrows sintieron que tenían que mendigar para recibir ayuda. Eso, a pesar de que han estado presentando peticiones al Primer Ministro actual y a los que le precedieron para que tomen acción, e iendo a la legislature provincial en Queen’s Park con los mismos pedidos durante los diez años pasados.

A pesar de la verguenza, sinembargo encontré esperanza en el silencio respectuoso y atentivo del público espectador mientras la marcha serpenteó por las calles del centro de Toronto durante la tarde movida de un jueves.

Espero también que algunos de Uds visitarán el sitio web Facebook de Grassy Narrows, firmar la petición, y/o llamar o escribir a nuestro Primer Ministro exigiendo la justicia y reparaciones para la gente de la Primera Nación de Grassy Narrows.  Una contribución para auyudar con sus gastos también sería apreciada:  https://bit.ly/Donate2Grassy 

Photo: Murray Lumley

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