“La Vida del Colono es muy Buena, Cierto?”

Fui testigo de cómo la ley, nuestro gobierno y la industria continúan reproduciendo la colonización.
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Un oficial de la RCMP invade el territorio de Wet'suwet'en, caminando alrededor del bloqueo de troncos mientras dos seguidores observan.
Un oficial de la RCMP invade el territorio de Wet'suwet'en, caminando alrededor del bloqueo de troncos mientras dos seguidores observan.

Durante el tiempo que he estado con los Equipos Cristianos de Acción por la Paz (ECAP), dos agentes de la Policía han hecho declaraciones que se me han quedado grabadas en la cabeza. La primera frase fue realizada por un miembro del Grupo de Respuesta Comunidad-Industria (C-IRG, por sus siglas en inglés), una división de la Real Policía Montada Canadiense (RCMP, por sus siglas en inglés) en Columbia Británica cuya función es acabar con las protestas que afectan la industria y la producción. “La vida del colono es muy buena, cierto?” Dijo el agente regocijándose. Fue durante la primera semana de una visita como observador legal de ECAP en territorio Wet’su’wet’en. Les indígenas están bloqueando la construcción de un oleoducto por parte de Coastal GasLink en territorio indígena. El oleoducto amenaza el medio ambiente, especialmente con la contaminación de un río prístino del cual aún se puede beber agua potable sin necesidad de filtrarla. Coastal Gaslink y la RCMP ni siquiera deberían hacer presencia en un territorio indígena que nunca fue cedido y en una provincia que aprobó la Declaración de las Naciones Unidas Sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

La razón por la que el agente hizo este comentario era claramente cuestionar mis motivos y hacer que regresara al bando de les colonizadores. El C-IRG había hecho una redada en el campamento la semana anterior a nuestra llegada, y había amenazado y abusado de varios miembros del grupo de solidaridad. Al menos en uno de estos casos, se podrían calificar sus acciones como tortura. La siguiente semana, durante los primeros días de nuestra estadía, el C-IRG invadió el campamento en seis ocasiones. Les agentes se cubrieron los nombres y números de identificación, realizaron chistes preocupantes sobre genocidio, vaciaron los tanques de agua, pincharon neumáticos, robaron llaves de cuatrimotos y acosaron a representantes de los medios de comunicación y observadores legales. El C-IRG solo detuvo las redadas cuando aliades indígenas del este le expulsó del campamento gritándoles que estaban invadiendo territorio indígena y que les Haundenosaunee y otres aliades les estaban apoyando desde todos los rincones del país.

La segunda frase que se me quedó en la cabeza vino de un agente de la Policía israelí de Fronteras en Hebrón, Palestina, quien dijo “bueno, usted ya no está en Canadá, además, nosotros aprendimos todo de ustedes.” La frase me hirió porque era cierta. Además de Israel, Sur África también estudió como Canadá manejó el “problema indígena.” Nuestro equipo de ECAP estaba en una estación de Policía israelí preguntando por un joven de 14 años que había sido arrestado. Nuestros esfuerzos no tuvieron éxito. El estado de Israel ha usado la colonización de territorios ocupados desde el principio, reduciendo a les palestines a territorios cada vez más pequeños.

Mi visita reciente a territorio Wet’su’wet’en fue una experiencia que me abrió los ojos. Fui testigo de cómo la ley, nuestro gobierno y la industria continúan reproduciendo la colonización. Es hora de reconocer el hecho de que la colonización ha violado los derechos de los pueblos indígenas por demasiado tiempo.

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