Que la dignidad se haga costumbre

Cambiar un sistema tan arraigado en políticas racistas, coloniales y capitalistas no será fácil. ¿Significa esperanza la elección del nuevo Presidente de Colombia, Gustavo Petro, y de la Vicepresidenta, Francia Márquez?
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A woman walks in front of a house with people in the background
Mariela Jimenez, president of El Guayabo Community Action Committee. Photo: Caldwell Manners/CPT

El 7 de agosto, Gustavo Petro y Francia Márquez juraron como Presidente y Vicepresidenta de Colombia.  Fueron elegides en una elección histórica, recibiendo más de 11,000,000 de votos, la mayor cantidad de votos jamás emitidos para un candidato ganador. Petro y Márquez fueron elegides por el Pacto Histórico, una  coalición de partidos políticos progresistas de izquierda y movimientos sociales que trabajan incansablemente contra un sistema rico y corrupto que ha tenido el control político y económico de Colombia desde su fundación.

Gustavo Petro, activista político desde muy joven, se unió a la guerrilla del M19 a finales de la década de los 70. En 1990, el M19 firmó un acuerdo para desarmarse y continuar su lucha a través de la política. Después de la desmovilización, Petro fue elegido para varios cargos públicos como senador y luego como alcalde de Bogotá. Una victoria clave del M19 fue la formación de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, que creó la nueva constitución que reemplazó a la constitución marcadamente obsoleta de 1886. La constitución de 1991 proporcionó garantías significativas para los derechos fundamentales de toda la ciudadanía, que faltaban en el documento anterior.

La Vicepresidenta Francia Márquez es una mujer afrocolombiana que creció en medio de la pobreza y la violencia de la guerra. Ella es de la región del Pacífico que es predominantemente de población afrocolombiana y pueblos indígenas. Es una de las regiones más abandonadas de Colombia debido al racismo institucional y social. Desde muy joven asumió el liderazgo para defender los derechos de su comunidad y el medio ambiente. Su liderazgo en la lucha por proteger el medio ambiente la llevó a recibir el Premio Ambiental Goldman en 2018. Fue reconocida como “una líder formidable de la comunidad afrocolombiana, [quien] organizó a las mujeres de La Toma y detuvo la minería ilegal de oro en su tierra ancestral”, se lee en el sitio web de Goldman. “Ella ejerció una presión constante sobre el gobierno colombiano y encabezó una marcha de 80 mujeres de 10 días y 350 millas a la capital de la nación, lo que resultó en la eliminación de todos los mineros y equipos ilegales de su comunidad”.

Durante la campaña presidencial se hicieron comentarios racistas en las redes sociales contra Márquez, comparándola con un gorila y ridiculizando la expresión “vivir sabroso” utilizada por su comunidad y campaña. La expresión ha sido mal interpretada por muchas personas como que la gente negra es perezosa que simplemente quiere estar de fiesta todo el tiempo, viviendo al costado del estado sin trabajar. Márquez explicó pacientemente a lo largo de la campaña que ‘vivir delicioso’ significa vivir con dignidad. También respondió a una famosa cantante que la comparó con King Kong, enviando un «abrazo ancestral» a la cantante para que pudiera encontrar sanación.

Durante su ceremonia de juramentación, Francia Márquez repitió el juramento: “Juro por Dios y al pueblo cumplir fielmente la constitución y las leyes de Colombia”. Luego agregó: “También juro ante mis ancestros y ancestras ​​hasta que la dignidad se haga costumbre”.

Petro abrió su discurso inaugural reconociendo a varios dignatarios extranjeros presentes. Luego, en un hermoso reconocimiento a las personas de base que participaron en el movimiento de masas para elegirlo, saludó a la gente común y corriente. Un pescador, una joven líder afrocolombiana, una trabajadora doméstica, un campesino, un artista de flores tradicionales, y un vendedor ambulante informal. Luego continuó reconociendo a les diferentes dignataries presentes, tanto extranjeres como nacionales.

Continuando con su discurso, Petro nombró varios cambios de política que planea implementar. Habló de que Colombia es una Potencia Mundial de la Vida, poniendo fin a décadas de violencia y desigualdad (armada, económica, cultural, social) que han matado a cientos de miles de personas.

Se comprometió a implementar plenamente los Acuerdos de Paz firmados con las FARC en 2016. El gobierno anterior había prometido hacer todo lo posible para no implementar los acuerdos y, lamentablemente, cumplió su promesa. Según el informe más reciente del Instituto Kroc de la Universidad de Notre Dame que ha monitoreado la implementación de los acuerdos, sólo el 30% de las estipulaciones se han completado, el 19% están en un nivel intermedio de cumplimiento, el 37% están en un nivel mínimo, y el 15% aún no se han iniciado.

Uno de los principales objetivos de Petro es desafiar a los países del norte a repensar sus políticas sobre drogas y reconocer que la guerra contra las drogas no es la solución. Petro afirmó: “Es hora de una nueva convención internacional que acepte que la guerra contra las drogas ha fracasado, que ha dejado un millón de latinoamericanos muertos durante 40 años y que deja 70.000 norteamericanos muertos por sobredosis cada año. La guerra contra las drogas fortaleció a las mafias y debilitó a los estados”.

Desde que América Latina se independizó de los países europeos, la élite económica y social se ha mantenido en el poder. Los intentos breves de los movimientos políticos progresistas han tenido éxito en alcanzar el cargo más alto, pero la mayoría se han enfrentado a una fuerte oposición de la élite tradicional y de los gobiernos y la industria extranjeros. Esta oposición se manifestó a través de golpes de Estado, sanciones económicas y el financiamiento de grupos armados para derrocar al gobierno, entre otras tácticas. Millones de personas han muerto a causa de las guerras civiles en la región, y millones más han muerto por no tener cubiertas sus necesidades básicas. Todos estos millones murieron a causa de la injusticia y la codicia.

La guerra civil de Colombia es la más larga de las Américas y probablemente continuará por muchos años más. Petro y Márquez esperan implementar procesos que conduzcan al desarme de todos los grupos armados actuales: “La Paz Total”.  Este no será un camino fácil.

Con la llegada al poder del Pacto Histórico, reciben a un país que enfrenta niveles importantes de violencia. Según IndePaz, en 2022 fueron asesinados 137 líderes sociales y a la fecha se registraron 83 masacres. También deben impulsar una economía frágil que ha sido saqueada por décadas de corrupción, como lo demuestra un informe de 2017 del Contralor General Edgardo Maya. Varios informes más recientes han revelado que el dinero destinado a la implementación de los Acuerdos de Paz de 2016 fue robado por funcionarios gubernamentales en todos los niveles, dejando al nuevo gobierno con arcas dramáticamente reducidas para avanzar con la implementación genuina de los acuerdos del 2016. El 7 de agosto, Petro declaró que “el objetivo de la comunidad de inteligencia del Estado es investigar la corrupción”, enviando una señal clara a quienes se han aferrado a su poder político y económico a través de medios corruptos.

Cambiar un sistema tan profundamente arraigado en políticas racistas, coloniales y capitalistas no será fácil. Tanto Petro como Márquez reconocieron que será imposible deshacer cientos de años de violencia y corrupción en cuatro años, pero hay que empezar por algún lado. Entonces, hagamos, pues, todes un juramento como el de la recién electa Vicepresidenta Francia Márquez: trabajar y luchar para que la dignidad se haga costumbre para todes.


Corrección: la versión en inglés de este artículo se modificó el 14 de octubre de 2022 para describir correctamente a Francia Márquez como vicepresidenta, no como candidata a la vicepresidencia.

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