ECAP es antimilitarista, antiimperialista y anticolonialista. Nos oponemos a toda intervención militar y a cualquier ejercicio de control hegemónico de un país sobre otro. Rechazamos la resurgimiento de la Doctrina Monroe, que afirma el derecho unilateral del gobierno de Estados Unidos a intervenir en los asuntos internos de otros Estados con el fin de mantener la dominación hemisférica y global bajo los falsos pretextos de la “seguridad nacional” y la “estabilidad mundial”.
El uso no provocado de la fuerza armada contra Venezuela así como la detención y traslado ilegales de su presidente en funciones representan una grave escalada en la más reciente campaña de violencia al margen de derecho de Estados Unidos en las Américas, que ya ha dejado más de un centenar de ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo en el Caribe desde el pasado mes de septiembre, entre elles al menos un ciudadano colombiano.
Muchos venezolanos esperan que la destitución de Maduro represente una salida a la espiral de colapso económico y represión política que han padecido durante más de una década, y de la que millones se han visto forzados a huir. Compartimos esa esperanza. Exigimos que los gobiernos tanto de Estados Unidos como de Venezuela respeten el derecho internacional, garantizando el derecho soberano del pueblo venezolano a decidir su propio futuro, a controlar sus propios recursos naturales y a vivir con dignidad y en paz.
La situación de Colombia difiere notablemente de la de Venezuela, y las amenazas de Trump contra el país parecen, por ahora, meramente retóricas. Sin embargo, sus relaciones con Europa demuestran una clara disposición a abandonar alianzas de larga data en favor de ventajas geoestratégicas percibidas. Sus amenazas contra el presidente Petro y contra la soberanía de Colombia, así como de México y Cuba, no pueden simplemente desestimarse.
ECAP valora el diálogo entre Trump y Petro, incluido su encuentro en la Casa Blanca el 3 de febrero, como un paso necesario hacia la estabilidad regional. Sin embargo, esta distensión no debe ocultar la trayectoria de fondo: Estados Unidos militariza cada vez más su enfoque hacia América Latina como parte de una competencia global de poder, tratando el Caribe y el Pacífico sudamericano como zonas estratégicas de contención frente a la influencia de Rusia, China y sus demás enemigos oficiales. Lo que Washington denomina eufemísticamente ‘estabilización preventiva’ se vivirá en todo el hemisferio como un renovado control imperial. Colombia navega entre la cautela y la presión, buscando evitar convertirse en el próximo objetivo mientras defiende la soberanía latinoamericana.
Nos encontramos en una encrucijada: construir soluciones multilaterales basadas en la democracia y el derecho internacional, o aceptar la militarización permanente del hemisferio bajo la bota del imperialismo estadounidense.
ECAP acompaña a las personas y organizaciones colombianas que resisten la violencia por medios pacíficos. Sabemos que una seguridad duradera sólo puede construirse a partir del fortalecimiento y empoderamiento de las comunidades, y no mediante la imposición de la fuerza armada. Hacemos un llamado urgente a la solidaridad internacional con los movimientos sociales de base y las organizaciones de la sociedad civil en toda América Latina y el mundo que trabajan por una paz justa y sostenible, fundada en la justicia social y los derechos humanos: los verdaderos pilares de la seguridad. Hoy, más que nunca, necesitan nuestro apoyo.


