Periodista independiente Kurdo describe represión estatal

Ayub Warte sufrió asalto, arresto y difamación por su trabajo honesto como periodista en Kurdistán Iraquí.
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Members of CPT Iraqi Kurdistan stand alongside Ayub Warte, after meeting to discuss the situation of independent journalism in Kurdistan

«Usted no tiene derecho a responder,» Ayub Ali Warte relata la amenaza por parte de los oficiales Asaish que lo interrogaban. «Si habla, lo golpeamos». Desde la seguridad de la oficina de ECAP , Ayub cuenta sus recuerdos más recientes desde la profundidad de la prisión en la oficina Asaish en Benaslaw. Él le había visto las tripas a esta prisión y se había encontrado con el personal carcelario. Como periodista, no es ajeno a las amenazas de las prisiones de Erbil.

Ayub Ali Warte es un periodista independiente que trabaja con base Erbil, la capital de la Región Kurda de Irak (RKI) y la casa del partido dominante, Partido Democrático Kurdo (PDK). Desde 2010, él ha trabajado con canales de medios independientes tales como Estan y KNN con sus historias explorando alegatos de corrupción en el gobierno e investigaciones sobre los esfuerzos del Gobierno Regional Kurdo (GRK) para perseguir periodistas. Desafortunadamente, sus esfuerzos para descubrir y documentar injusticias han llevado a Ayub a convertirse en blanco de los aparatos de seguridad del PDK y el GRK. Por sus esfuerzos, ha tenido que soportar acoso diario, incluyendo tres arrestos, asaltos e intentos de soborno con ofrecimientos para trabajar con agencias de medios alineados políticamente con el gobierno. Sus experiencias ofrecen una mirada a las condiciones que periodistas enfrentan en Kurdistán Iraquí si elles producen contenido crítico sobre los entes del gobierno.

«Su trabajo debe ser honesto. Usted viviría más libremente».

Ayub llegó a su casa el sábado 6 de agosto siendo un hombre cansado. Había gastado su mañana en el mecánico y haciendo diligencias y estaba listo para descansar con su esposa y sus tres hijes. Los días que precedieron fueron pesados. A lo largo de la RKI, se habían anunciado protestas criticando el gobierno para ese fin de semana. Ayub estaba interesado en conocer la opinión pública sobre estas demostraciones. El gastó muchos días tratando de entrevistar gente en las calles de Erbil, pero la mayoría tenía miedo de hablar.

De repente, alguien golpeó. Él se asomó y vio a algunos hombres frente a su puerta. «Pensé que eran huéspedes», recordó mientras se preparaba para darles la bienvenida a su casa. Al saludarlos, Ayub estiró su mano para saludarlos. Al instante, ellos lo agarraron y lo arrastraron fuera de su casa. Él recuerda escuchar a su esposa gritando mientras lo metían a la fuerza a un carro que esperaba afuera.

Ayub levantó sus brazos mostrándonos las marcas dejadas por un cuchillo en sus muñecas cuando los que le interrogaban cortaron las correas de plástico con que lo ataron. «Estuve en esa sala de interrogatorios por siete horas» explica, «el guardia me dijo, ‘tiene que permanecer parado mientras lo interrogo” En frente suyo, la persona que lo interrogó escudriño los comentarios y mensajes de Ayub en redes sociales. «Hay muchos archivos en su contra; podemos meterlo a la cárcel por 20 años». Uno de los guardias exclamó de manera casual, «Sabemos que usted no hizo nada». La interrogación terminó de manera abrupta con una venda sobre sus ojos, y una bolsa negra sobre su cabeza.

Al día siguiente, los guardias llevaron a Ayub a otra sala de interrogatorios. Esta vez, sin embargo, se le informó de su liberación con la condición de que firmara un documento en blanco. La implicación era que las autoridades pudieran llenar el documento posteriormente con una confesión falsa y un acuerdo no consensuado. Afuera de la sala, un hombre se le acercó y preguntó, ¿Por qué no ama a su país? ¿Por qué no trabaja para nuestros medios de comunicación?»

«Mi trabajo no es crítico. Es honesto», respondió Ayub.

«A veces su trabajo debe no ser honesto; usted viviría más libremente. Así que deje que esta sea la última vez. No queremos arrestarlo de nuevo», le advirtió el hombre.

«Porque me da la gana»

Ayub vigila la calle cuando sale de su casa. En constante riesgo de ser arrestado, él asume que ahora las fuerzas de seguridad lo persiguen cuando está en público. Recientemente, mientras manejaba de Ranya al valle de Xoshna, un BMW negro se acercó a su carro a gran velocidad. Luego el auto intentó forzar el de Ayub a salirse de la carretera, pero la reacción rápida de Ayub lo salvó de un daño serio.

No mucho después Ayub estaba cruzando la Calle Eskan en Erbil con un amigo. Un carro oscuro deliberadamente se desvió hacia ellos con intención explícita de hacerles daño. Su amigo rápidamente lo empujó a un sitio seguro.

La impunidad con la que suceden estos crímenes contra periodistas fue alardeada en agosto mientras Ayub manejaba en el centro de Erbil. Su vehículo fue arrinconado por detrás por un carro oscuro. Aturdido, Ayub le preguntó al conductor por qué quería chocarlo. El hombre lo miró de manera impávida y dijo: “Porque me da la gana”.

La difamación como herramienta

De los 180 países en el Índice Mundial de Libertad de Prensa, Irak está en el puesto 172. El periodismo es potencialmente peligroso y una profesión precaria en todas las áreas del país, especialmente en la Región Kurda de Irak. En las décadas recientes, las Naciones Unidas, Human Rights Watch, Amnesty International, Reporteres sin Fronteras y un número de ONGs, incluyendo a ECAP, han expresado su preocupación por el bienestar de la prensa de la región. Un reporte publicado por el Metro Center para Derechos e Incidencia de les Periodistas documentó 353 violaciones cometidas contra 260 periodistas y organizaciones de medios de comunicación en la RKI por parte de entidades políticas y del gobierno en el 2021. 

Las tácticas utilizadas para acosar a les periodistas abarcan desde acoso físico, abuso y amenazas “creativas” para arrestarles basados en leyes vagamente definidas. Por ejemplo, cinco prisioneres de Badinan fueron sentenciades de manera cuestionable por «desestabilizar la seguridad y estabilidad de la región de Kurdistán» (Articulo1, Ley 21/2003 GRK) en el 2021. Otres periodistas han sido acusados de “Insultar a otras personas” (Articulo 433, Código penal Iraquí) y de ‘difamación’ (Artículo 434, Código penal Iraquí).

Ayub anota que la presión ejercida sobre él escaló rápidamente después de que él radicó un reportaje sobre un doctor bien conectado políticamente en Erbil quien según el periodista había violado a dos pacientes que eran hermanas. En la historia, el intentó concientizar a la gente sobre la violencia basada en sexo/género en Kurdistán Iraquí. Sin embargo, después de publicar, el sindicato de periodistas fundado por el gobierno anunció que se había radicado una queja formal contra él.

«La policía me convocó, pero tenía miedo de ir solo. Así que al otro día fui con mi abogado. Ellos me arrestaron.» Era 28 de julio de 2022. Ayub fue acusado de difamación bajo la Ley de Difamación 434 (Código Penal Iraquí) por su reportaje sobre el galeno.

Ayub recuerda los alegatos, todavía desconcertado por ellos. La queja principal era haber utilizado la imagen del doctor en su video reportaje. «Por el reportaje, tenía que insertar las imágenes, así que revisé en el Youtube árabe por imágenes genéricas de un doctor, solo visibilizando sus ojos”, explicó Ayub. Las imágenes de la cara de un doctor desconocido sacadas de Youtube fueron tomadas y desenfocadas en la edición. Era imposible identificarlas. Ayub también dice que el doctor en estas imágenes claramente no muestra ningún parecido con el galeno en su reportaje.

Aunque la evidencia debió haber sido clara para las autoridades y les observadores, esto resalta el uso de las leyes de difamación por parte de las autoridades en la RKI para perseguir a periodistas y activistas investigatives. Algunas veces, miembros de los partidos políticos kurdos también traen casos de difamación civil contra periodistas cuando no hay evidencia de un caso criminal.

«¿Qué debemos hacer?»

Ayub vé un futuro turbio. No se han establecido fechas para el juicio para los casos contra él, y la presión incrementada sobre su familia es lo que más le perturba.

En julio, una fuente desconocida de noticias en Twitter reportó que él había muerto. Como resultado, mucha gente contactó a su padre y madre preguntándoles si sabían que su hijo había muerto y ofreciendo sus condolencias. Ayub dijo, «Para mí fue muy doloroso. Todas estas son acciones que se hacen para presionarme».

Sus arrendadores en Erbil comenzaron a recibir amenazas de autoridades no identificadas, alertando que debían desalojarlo. Las fuerzas de seguridad también mintieron sobre sus vecinos, diciendo que su problema con la policía se debía a un caso de acoso sexual. Él decidió cambiarse de casa con su familia, pero obtener servicios esenciales fue muy difícil una vez encontraron un nuevo hogar. El gobierno controla detenidamente todos los servicios en Erbil, así que tomó semanas acceder a electricidad y conectar el servicio de agua a su casa. «Hay mucha presión en la familia, no soy solo yo. Mis hijes han recibido impacto psicológico. Mi hija ayer me dijo: ¿Qué hacemos?

ECAP-KI está profundamente preocupado por las experiencias y amenazas que afronta Ayub Warte y sus personas allegadas. Hacemos un llamado para que se garantice su seguridad y la de su familia. Hacemos un llamado para que las autoridades del GRK detengan las amenazas e investiguen los incidentes de violencia contra Ayub. Apelamos al Gobierno Regional Kurdo para que se adhiera a los valores de procesos judiciales honestos y transparentes y a las promesas que ha hecho de proteger a les periodistas y a la libertad de expresión. 


Traducción por Adriana Cabrera Velásquez

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