La esperanza que forja el progreso en el campo

La historia de una comunidad campesina organizada que resiste pacíficamente en y por la tierra.
Facebook
Twitter
Email
WhatsApp
Print

“La vocación de uno es esto, y a la familia de uno también le gusta esto” fueron las palabras de Oscar, una de las personas que hace parte de la comunidad campesina del corregimiento de Puerto Carreño en San Alberto, Cesar. Allí, más de 80 familias campesinas se han organizado por más de 20 años para defender y proteger sus derechos y los de sus territorios, así como la soberanía alimentaria de los productos de pancoger que particularmente en estas zonas son de muy buena producción.

A principios de 1948 varias familias campesinas llegaron a estas tierras, se establecieron en ellas y con el amor particular que solo las manos campesinas saben dar, se creó un vínculo entre la tierra y ellxs. Empiezan entonces a producir yuca, plátano, maíz, frijol, y también frutales, permitiendo a las familias desarrollar sus actividades agrícolas de manera equilibrada y justa entre ellxs. El arraigo por la tierra empieza a sentirse latente entre la comunidad, pues, ¿qué sería de una comunidad campesina sin tierra en dónde cultivar?; un arraigo tan fuerte, que hoy por hoy nos permite tener a nosotrxs comida en la mesa. Pero un día, por allá en el año 1958, tras haberse establecido por cerca de 10 años en estos territorios, llega con paso fuerte y acelerado la industria de la palma de aceite, tan voraz y monstruosa, como solo las grandes industrias lo saben hacer. ¡Y es aquí donde todo empieza a cambiar!

La industria palmera afecta la biodiversidad, contamina el agua y el aire, y esto, hablando solo de impactos y daños medioambientales al mismo tiempo que intenta fracturar los tejidos sociales y organizativos de las comunidades campesinas, comunidades que terminan siendo amenazadas, estigmatizadas y despojadas de sus tierras por estas grandes industrias. Y es justamente esto lo que pasó en Puerto Carreño, dos grandes empresas de palma: Palma San Alberto y Agroindustriales El Palmar han arremetido en contra de la comunidad campesina, al punto que muchas familias tienen apenas 1 hectárea y cuarto de tierra para su actividad agrícola a desarrollar, cuando en Colombia la Unidad Agrícola Familiar (UAF) mínima para una familia es de entre 4 a 10 hectáreas, esto pone a las familias de Puerto Carreño en una grave crisis de tierra y del desarrollo de su vocación campesina.

Es así entonces, como la comunidad decide organizarse y formar en 2003 ASOPRODAGRO PC: Asociación de Productores Agropecuarios y Agrícola del corregimiento de Puerto Carreño, cuyo lema se centra en la esperanza de que unidos se forje el progreso del campo, de allí el título de nuestro artículo, porque si lo leemos detenidamente, es a través de la unidad entre personas que cambios significativos se han logrado en las comunidades y en el mundo. Y son estas familias las que le han hecho frente a la gran industria de la palma, defendiendo su trabajo, sus cultivos, sus animales, sus familias, y la tierra, ¡cuánto valor hay en la tierra para quién verdaderamente la cuida y la ama como ellxs!

Recuerdo que hace un par de meses visitamos Puerto Carreño y una mujer llamada Edilmaris, con voz fuerte y alegre nos compartía de manera jocosa como había sido su resistencia frente a la empresa el día que ellxs intentaron colocar una cerca de alambre de púas. Edilmaris tenía sus vacas en el corral, ese día ya habían salido a pastear entre la palma de aceite, como les contaba, la extensión de tierra de estas familias es tan mínima que la única manera en que las vacas se alimenten, es liberándolas entre las grandes extensiones de cultivo de palma que les rodea. La empresa inconforme con esto, ocupando tierras que no les pertenecen y cada vez sofocando más a la comunidad al punto de dejarlas casi sin nada, empezó a cercar y delimitar las fincas a su antojo, pero Edilmaris elocuente, con discurso y valiente como es ella, alzó su voz, se paró frente a la seguridad palmera y cortó los alambres, insistió en que lo haría las veces que fuera necesario, porque esa tierra es de las comunidades, esa tierra merece ser cuidada por lxs verdaderxs dueños de ella, esa tierra es el fruto de su trabajo por años y esa tierra ha sido testiga de sus luchas y el amor inagotable de las familias que allí resisten.

Cuanta verdad hay en las palabras de Edilmaris y Oscar, hoy la lucha y la resistencia continúan en estos territorios, son las comunidades que como ASOPRODAGRO día tras día se piensan, viven y resisten en la tierra de forma resiliente, son ellas las que inspiran, las que forjan esa esperanza para el verdadero progreso del campo.

Comunidades que seguiremos acompañando, comunidades cuyas historias deben ser contadas y escuchadas, así que, ¡gracias por su vocación, gracias por seguir construyendo campo, por permitirnos acompañarles en sus luchas!, es momento de que todxs valoremos muchísimo más esta ardua labor, de que exijamos y participemos en las políticas que defienden a lxs campesinxs como sujetos de derecho, que seamos más empáticos porque sus historias deberían ser nuestras también, de valorar los productos que encontramos en los mercados locales, que al final del día están allí solo porque personas como Edilmaris y Oscar lo han hecho posible, pues como dijo Oscar: esa es su vocación, la vocación campesina comunidades que seguiremos acompañando, comunidades cuyas historias deben ser contadas y escuchadas, así que, ¡gracias por su vocación, gracias por seguir construyendo campo, por permitirnos acompañarles en sus luchas!, es momento de que todxs valoremos muchísimo más esta ardua labor, de que exijamos y participemos en las políticas que defienden a lxs campesinxs como sujetos de derecho, que seamos más empáticos porque sus historias deberían ser nuestras también, de valorar los productos que encontramos en los mercados locales, que al final del día están allí solo porque personas como Edilmaris y Oscar lo han hecho posible, pues como dijo Oscar: esa es su vocación, la vocación campesina.

Subscribe to the Friday Bulletin

Get Hannah’s thoughts and the entire bulletin every Friday in your inbox, and don’t miss out on news from the teams, a list of what we’re reading and information on ways to take action.

This site is protected by reCAPTCHA and the Google Privacy Policy and Terms of Service apply.

Read More Stories

Three Israeli soldiers patrol the streets in Hebron.

Mymwna es una mártir

Así, en unos segundos, una vida fue arrebatada, un alma desapareció y un sueño quedó sin cumplir.

Ir al contenido