No hay Orgullo en el Genocidio: Acabemos con Canada Day

30 de julio, 2020

Sweeping genocide under the rug
Adele Perry meme

Por Chuck Wright

Otro Canada Day ha pasado este mes, llegó en medio de un momento histórico palpitante en el que las conversaciones acerca de la raza, las inequidades sociales y la historia de nuestra nación han cobrado otra vez relevancia en la esfera pública gracias a las protestas masivas y los esfuerzos organizativos de les afrodescendientes, indígenas y personas racializadas contra la brutalidad policial. Estatuas que glorificaban las eras de la conquista colonial y la esclavitud han sido destruidas o desfiguradas por manifestantes, como esta estatua del primer Primer Ministro John A. Macdonald en Toronto. Aun así me sigo encontrando con colones canadienses bien intencionades que le desean a la gente “Feliz Canada Day” y orgullosamente ostentan sus banderas de la nación. 

Es extraño vivir en un área de la nación donde les bien intencionades frecuentemente reconocen que los eventos históricos sucedieron en territorio indígena “no cedido”. Me parece una paradoja expresar gratitud hacia les custodios originales de este territorio al tiempo que reconocemos que nosotres como colones somos cómplices en el robo del territorio conocido como Canadá. Y acá estamos como si nada, sin sentir la menor molestia frente a este hecho comprobado, viendo como se celebra otro Canada Day el primero de julio. 

Yo he pasado la mayor parte de mi vida en tierras que hacen parte de tratados con les indígenas en Canadá. Profesores Cree y Anishinaabe me enseñaron que las naciones indígenas no habían renunciado a sus territorios cuando firmaron los tratados, sin importar lo que diga el texto original, escrito en un lenguaje y signos inaccesible para los indígenas en esa época. Sus enseñanzas son la razón principal por la que decidí cambiar la firma de mi correo electrónico, escribiendo “las tierras robadas” en lugar de “tierras no cedidas”. La tierra nunca fue “cedida”, este es un concepto foráneo introducido por les colonizadores. Mi jefe reaccionó a este cambio llamándome aparte un día para expresar su preocupación porque mi decisión no se alineaba con el reconocimiento oficial de la compañía. Yo le respondí preguntándole a él que entendía por “no cedido”. Su excusa fue que él todavía tenía “mucho por aprender”, pero aun así esperaba que yo cambiara la firma de mis correos electrónicos. 

Antes del primero de julio, se intensificaron las conversaciones en las redes sociales sobre el llamado de Idle No More para cancelar Canada Day. Mientras que les canadienses colonialistas defienden su derecho a celebrar, yo una vez más reflexionaba sobre por qué es importante celebrar un estado-nación que está construido sobre territorios robados y la eliminación de las naciones indígenas. ¿Qué dice esto sobre el alma de una nación que celebra un estado que fue construido sobre el genocidio? ¿Cómo podemos seguir viviendo en esta contradicción que, por una parte, reconoce que somos partícipes en el robo continúo de territorios indígenas, y por el otro, celebra orgullosamente Canadá? Como dice acertadamente Dakota Bear, uno de los organizadores de Idle No More, “nosotres no celebramos Canada Day por la misma razón que no celebramos el Holocausto.” Reconozco que esta comparación es algo difícil de digerir para la mayoría de les canadienses. Al mismo tiempo, el gobierno canadiense ha encargado la elaboración de dos informes nacionales en los últimos cinco años, el Informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación sobre las Escuelas Residenciales y la Investigación Nacional sobre la Muerte y Desaparición de Niñas y Mujeres Indígenas. Los cuales han demostrado dolorosamente que la política canadiense contra las naciones indígenas ha sido genocida, llamándolas abiertamente de esta manera. 

Dada la realidad histórica y contemporánea de Canadá, la bandera canadiense se convierte en una celebración evidente del genocidio, colonialismo y la supremacía blanca. Si les concediera a quienes ondean sus banderas el beneficio de la duda, podría asumir que tienen cierto nivel de ingenuidad. Pero no creo que nosotres como colones tengamos ningún derecho legítimo a reclamar inocencia, a menos que sea ignorancia voluntaria. En su lugar, si insistimos en celebrar Canada Day, dejemos que sea un día nacional de duelo, para reflexionar y solidarizarnos con las personas que no tienen nada que celebrar, e icemos nuestras banderas al revés hasta que Canadá se haya ganado el derecho de izar su bandera hacía arriba de nuevo. #CancelCanadaDay #ShutCanadaDown