COLOMBIA: Y a pesar de todo, una sonrisa

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redECAP
6 de octubre 2014
COLOMBIA: Y a pesar de todo, una sonrisa

 

Era una mañana muy fresca ya que había llovido toda la madrugada. Llegamos a la reunión con las personas de Bella Unión, una vereda vecina del Guayabo. Allá debajo de un árbol frondoso vi una  mujer con una gran sonrisa en su rostro, inmediatamente pensé que sería muy interesante conocer más sobre ella.

Comenzamos nuestro trabajo de documentacion, la tarea era muy específica y consistía en  evidenciar los casos de violaciones de Derechos Humanos (DDHH), desde los años 1990 hasta 2014. Llego el turno de la mujer con una bella sonrisa. Pensé que era la única oportunidad de poder saber más que solo su nombre; ella estaba un poco cansada porque ha hecho este trabajo más de una vez y siempre sin tener éxito en sus declaraciones. Entonces en ese momento preste mucha atención a lo que me decía.

Mientras me contaba paso a paso lo que había tenido que padecer por causa de la violencia,  su sonrisa era más radiante.  Ella no parece estar agobiado por la tristeza, esto sin tener en cuenta que a su familia hace más de 10 años le apagaban una luz en sus vidas por culpa de la violencia en la región. Ella continua relatando los hechos desafortunados que paso a su familia, primero fue su padre, después  su hermano, en ese momento toma una pausa diciendo que la siguiente historia es la que más dolor le ha causado, porque ser madre es entregarlo todo por un hij@.

“Si pude recuperar a mi hijo, por estas tierras también lo daré todo, es lo único que puedo dejar a mi familia, y por lo que seguiré en pie”

Pero este fue el suceso que más coraje le ha dado para continuar de pie, la desaparición de su hijo, que tenía tan solo 15 años, en ese momento, dice ella, “entendí lo  que una madre puede hacer por un hijo al que sin ninguna razón le quitan su libertad, pero sobre todas las cosas, pierden el derecho de ser jóvenes con sueños.” Esto fue lo que le sucedió al hijo de la mujer con la eterna sonrisa.

Ella sola y sin ayuda del padre de su hijo, ni de su comunidad, y mucho menos la ayuda del estado, emprendió la búsqueda de su hijo por las montañas del sur de bolívar. A esta hermosa mujer nunca le importo lo peligroso que sería ir en busca de su hijo, cuando llego al lugar en donde ella pensaba que estaba, inmediatamente le dijeron que no buscara lo que no se le habia perdido, y la devolvieron en un carro. Ella, con la esperanza aun en el fondo de su alma  se pone  mal porque había arriesgado todo por encontrar a su hijo y el resultado fue todo lo contrario.

Cuando llego a su casa nuevamente solo le pedía a Dios que su hijo estuviera de regreso, pasaron  así 3 meses, esperando la llegada, y un día, él aparece en el patio de la casa, ella lo abraza y las lágrimas llenan su rostro. Hoy después de ese acontecimiento el hijo de esta bella mujer no ha recibido ningún tipo de ayuda psicosocial, ni tratamiento, porque al parecer y como ella dice que el corazón de una madre todo lo sabe, él fue torturado y eso aun continua en su mente y en su cuerpo.

La heroína de esta historia disfruta ver a su hijo en casa, y aunque no ha terminado toda su resistencia, ella permanece con esperanza y preparándose para continuar  en esa obstinación por el derecho a permanecer en la tierra en donde varias veces la violencia ha tocado a su puerta. “Si pude recuperar a mi hijo, por estas tierras también lo daré todo, es lo único que puedo dejar a mi familia, y por lo que seguiré en pie”.

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