COLOMBIA: Los Profetas Campesin@s

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redECAP

Abril 7 2017

COLOMBIA: Los
Profetas Campesin@s
 

por Jhon Henry

Miqueas fue un campesino agricultor nacido en Moreset, una aldea
tranquila ubicada en Judá, al suroeste de Jerusalén. Este campesino agricultor
profetizaba en contra de la avaricia y la crueldad que abundaba en su tiempo.

En tiempos de Miqueas las personas eran egoístas y oportunistas
y por lo tanto la justicia era mal administrada, siempre buscando el beneficio
propio por sobre la verdad.

El llamado más fuerte de Miqueas fue contra la corrupción que
permeaba todos los ámbitos de la sociedad. Sociedad en la que los que tenían el
poder se aprovechaban de él ignorando el llamado de Dios a obrar con justicia.
Por supuesto que en ese contexto histórico los pobres no sólo eran el resultado
de una sociedad desigual sino que a su pobreza fruto de la corrupción se le
sumaban leyes y procesos de justicia que solo favorecían a los dueños del
poder.

Uno de los apartes que usa Miqueas para denunciar la corrupción
existente en su contexto es el siguiente, en él se hace referencia a la
administración del poder que fomenta la desigualdad: 

Miqueas 2

1 ¡Ay de los que solo piensan en el mal, y aun
acostados hacen planes malvados! En cuanto amanece, los llevan a cabo porque
tienen el poder en sus manos.
2 Codician campos, y se apropian de ellos;
casas, y de ellas se adueñan. Oprimen al varón y a su familia, al hombre y a su
propiedad.

En contextos Bíblicos como el de Miqueas, ser un profeta implica
una vocación. La disposición a ser llamado por Dios para entrar en una relación
profunda, en donde Dios pone sobre la mesa las grandes injusticias a las que
ricos y poderosos sometían a los pobres y humildes de su tiempo. El papel del
profeta era recibir esta inspiración divina y denunciar en todos los espacios,
buscando que mediante esta denuncia se genere un cambio y se busque a Dios.

 Mujeres Campesinas

Foto: Caldwell Manners/CPT

Hoy en día los campesinos y campesinas han decidido aceptar el
don divino de la profecía. Han llamado la atención a los ricos y poderosos de
nuestro tiempo sobre las graves injusticias sociales, políticas y económicas
que existen en nuestro país y sobre todo en el campo colombiano. La respuesta
del gobierno a las denuncias de los campesinos ha sido asesinarlos,
desaparecerlos, torturarlos, desplazarlos, amenazarlos etc. 

Estas estrategias del gobierno para silenciar las voces de los
profetas campesinos han sido como fuego en campo seco, ya que ha generado el
nacimiento de nuevos profetas que toman la voz de sus herman@s para continuar
con el difícil trabajo de ser un profeta en Colombia. Como contra respuesta el
gobierno ha decidido judicializar a estos profetas del campo, privandolos de su
libertad mediante acusaciones falsas, como concierto para delinquir o como
apoyo de estructuras revolucionarias como las Farc-ep o el ELN.

¿Porque quitarles la libertad? Se supone que con este mecanismo
le quitan fuerza a los procesos organizativos de base? ¿O pretenden llenar de
miedo a la gente? ¿O solo quieren llenar las cárceles con personas inocentes?
¿Criminalizar en más barato que darles tierra a los campesinos o hospitales,
escuelas, vías y luz? No sabemos exactamente cuál es el motivo, pero algo que
sí podemos decir es que si un profeta muere otro es llamado. Si uno pierde su
libertad otro continúa con su trabajo… La voz de Dios se sigue expresando a
través de los pobres y los humildes de Colombia y no importa lo que el gobierno
haga… porque donde un pueblo exige libertad y justicia allí está Dios y no hay
nada que los detenga.

Extiendo una oración por todos esos profetas que han perdido su
vida y su libertad por realizar la sagrada tarea de denunciar las estructuras
de muerte y opresión. Su voz no se ha perdido. Va silenciosa como el viento
refrescando los campos de Colombia y renovando las fuerzas de aquellos que aún
libran la dura batalla de buscar la paz.

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