Una perspectiva a largo plazo

Una marcha por ‘Thunder Bay’ (Bahia del Trueno) puso de relieve las secuelas duraderas de la intoxicación por mercurio y la creciente resistencia ante otra amenaza a la que se enfrenta ‘Grassy Narrows’.
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A rearview mirror shows people marching

Conducir un vehículo a dos kilómetros por hora resultó más difícil de lo que pensaba. Mientras accionaba suavemente los frenos de la camioneta, no perdía de vista el retrovisor. Detrás de mí, personas integrantes de la Primera Nación de ‘Grassy Narrows’ marchaban y cantaban, encabezando a cientos de líderes y lideresas indígenas y aliades desde ‘Waverley Park’ hasta el puerto de ‘Thunder Bay’ (Bahia de Trueno), en Ontario. ECAP estaba allí para apoyar a las Primeras Naciones de ‘Grassy Narrows’ y de ‘Fort William’ en su resistencia continua contra los planes de enterrar residuos nucleares en el territorio del Tratado 3. Alguien se había acercado corriendo a mi ventanilla. ‘Usted va demasiado rápido, ¿puede por favor reducir la velocidad, por favor?’. Eché un vistazo al velocímetro. ¡Ups! Había acelerado sin querer y estaba perdiendo de vista a la gente que iba al final de la marcha. Las palabras de los discursos de los jefes en ‘Waverley Park’ (Parque Waverley) aún resonaban en mis oídos: “Esta es otra forma de envenenamiento”. Primero el mercurio, ahora los residuos nucleares.

Las personas habitantes de ‘Grassy Narrows’ llevan sufriendo envenenamiento por mercurio desde la década de 1960, cuando la fábrica de papel de Dryden vertió miles de kilogramos de mercurio al Río Wabigoon y a su cuenca hidrográfica. Aunque más del 90% de las personas residentes de ‘Grassy Narrows’ siguen padeciendo envenenamiento por mercurio, el Gobierno se ha negado en repetidas ocasiones a limpiar el río y a indemnizar adecuadamente a la población. Además, la fábrica de papel de Dryden sigue en funcionamiento, vertiendo sustancias químicas que agravan los efectos tóxicos del mercurio que aún permanece en el agua. En mayo, ECAP se unió a las personas habitantes de ‘Grassy Narrows’ en Dryden para exigir el cierre de la fábrica.

El emplazamiento elegido para el depósito de residuos nucleares, situado río arriba de ‘Grassy Narrows’, es un ejemplo más de cómo el Gobierno y la industria impulsan agendas capitalistas que imponen a las comunidades indígenas una carga desproporcionada en forma de riesgos para la salud y degradación ecológica. Esto es un claro ejemplo de racismo medioambiental. Al igual que el mercurio y los residuos nucleares, el colonialismo sigue filtrándose en el suelo, envenenando las aguas y poniendo de manifiesto la toxicidad que encierra en su esencia.

La ‘Nuclear Waste Management Organization’ (Organización para la Gestión de Residuos Nucleares, NWMO, por sus siglas en inglés) afirma to “responder a los valores y a las preocupaciones de los pueblos indígenas”. Sin embargo, en una declaración presentada en el marco del proceso de evaluación de impacto del Gobierno federal a principios de este año, Joseph Fobister, director del Equipo de Protección de las Tierras de ‘Grassy Narrows’, afirmó claramente que no se había consultado a ‘Grassy Narrows’:

‘Grassy Narrows’ no fue informada del proceso de selección de emplazamientos de la Organización para la Gestión de Residuos Nucleares (NWMO) para el proyecto de almacenamiento de residuos nucleares y se enteró de dicho proceso por su cuenta hacia el año 2020, diez años después de que se iniciara dicho proceso en el 2010. ‘Grassy Narrows’ no recibió información relevante ni participó de forma significativa en el proceso de selección del emplazamiento, a pesar de haber escrito en varias ocasiones a la ‘NWMO’ para solicitar información que nos ayudara a comprender mejor su proceso de toma de decisiones y para expresar nuestras preocupaciones sobre dicho proceso y sobre el proyecto propuesto de almacenamiento de residuos nucleares situado aguas arriba de nuestro territorio, en la cuenca hidrográfica del Río Wabigoon.

En última instancia, la ‘NWMO’ se ofreció a reunirse con ‘Grassy Narrows’ solo al final del proceso de selección, una vez que el resultado ya estaba claro. Las graves preocupaciones de ‘Grassy Narrows’ sobre el proceso y sobre el emplazamiento fueron ignoradas, y el emplazamiento fue seleccionado a pesar de nuestras enérgicas objeciones.

El plan de almacenamiento de residuos nucleares también supone una clara violación de la Declaración Territorial de ‘Grassy Narrows’, publicada en el 2018. En dicha Declaración, el pueblo de ‘Grassy Narrows’ reafirma su soberanía y su derecho a la autodeterminación, incluido su derecho a tomar decisiones sobre el uso del suelo en su territorio. La Declaración prohíbe expresamente toda “actividad minera, transporte, almacenamiento y eliminación” de materiales radiactivos en el territorio de ‘Grassy Narrows’.

Una vez finalizada la marcha en ‘Thunder Bay’, nuestro grupo de ECAP subió en coche por Animikii-waajiw, o “el lugar donde aterrizan los ‘Thunderbirds’”, para contemplar la puesta de sol. Cuando llegamos a la cima de la montaña, las personas en el liderazgo y las personas ancians de ‘Grassy Narrows’ tocaban los tambores y cantaban: “Cantaremos, bailaremos, lucharemos y moriremos mientras crezca la hierba dulce… fluyan las aguas… brille el sol…”.

Cuando yo conducía el camión esa misma mañana, solo tenía en mente una ruta, una marcha, un fin de semana. Pero mientras escuchaba las canciones esa noche, recordé una perspectiva más amplia: un compromiso que se extiende a lo largo de décadas, una solidaridad que tiene en cuenta a las generaciones futuras.

Recordé cómo, solo un par de meses antes, el primer ministro Mark Carney había hecho una afirmación abominable al decir que podría “aguantar más tiempo” que Chrissy Isaacs, una activista y persona miembro de ‘Grassy Narrows’. Pero aquí, en Animikii-waajiw, estaba claro cuál de las visiones del futuro perduraría. Aquí, las canciones resonaban con un compromiso férreo con la Tierra y con les bisnietes de ‘Grassy Narrows’. Y la voz de Chrissy se encontraba entre ellas.

Cuando Chrissy Isaacs viajó a Ottawa con otras personas integrantes de ‘Grassy Narrows’ la semana pasada, pidió hablar directamente con Carney: “Usted tiene que pedir perdón a mi pueblo. Y tiene que limpiar el río, cerrar esa fábrica e indemnizar a nuestra gente, porque nuestras vidas importan. Nos han robado una vida digna”.

Mientras el Gobierno se niegue a pedir disculpas, que el Río Wabigoon siga contaminado, que la fábrica de papel de Dryden siga abierta y que se siga previendo el almacenamiento de residuos nucleares en el Territorio del Tratado 3, pedimos que ustedes apoyen a ‘Grassy Narrows’ de las siguientes maneras:

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