La última semana de junio se ha convertido en la Semana Internacional de las Personas Refugiadas, y diversas organizaciones han estado organizando actos para celebrarla… pero, ¿qué hay que celebrar?
Esta fecha se estableció por primera vez en el 2001 para conmemorar el 50º aniversario de la Convención de Ginebra. Setenta y cinco años después, el 12 de junio del 2026, ha comenzado a aplicarse el nuevo Pacto de la UE sobre Migración. Este pacto es un conjunto de regulaciones destinadas a sistematizar – a escala europea – unos procedimientos de control que se basan en gran medida en la elaboración de perfiles de las personas en función de su país de origen, al tiempo que amplía el concepto de “país tercero seguro”, la detención de facto y las restricciones a la libre circulación. Se trata de una recopilación de normas destinadas a deshumanizar aún más a las personas en movimiento, a verlas como números, porcentajes de aceptación y de rechazo, y a considerarlas una “amenaza para la seguridad nacional” que debe abordarse mediante la disuasión y el encarcelamiento.
Esa misma semana, el Parlamento Europeo aprobó el nuevo Reglamento de Repatriación, mientras un numeroso grupo de parlamentarios coreaba “envíenlos de regreso”.
‘Yoga and Sports’ (Yoga y Deportes) es una ONG que ofrece actividades deportivas a personas en situación de desplazamiento. Esta semana, han organizado un torneo de voleibol en la playa de Mitilene. La gente se divierte y celebra este comienzo tan cálido del verano, pero el ambiente es extraño. Se avecina un verano de cambios y nadie sabe aún cómo será.
Mientras se celebraba la Semana de las Personas Refugiadas, 300 personas fueron trasladadas desde Creta a la Isla de Samos, tras la puesta en marcha del nuevo pacto de la UE. El nuevo pacto establece que las personas que lleguen a las fronteras deben ser sometidas a un procedimiento de evaluación en la frontera bajo la “ficción de no entrada”, lo que significa que se debería impedir que las personas ingresen al país – al que ya han ingresado – hasta que se hayan evaluado sus solicitudes de asilo. En caso de que se rechace la solicitud, las personas deben permanecer detenidas a la espera de su deportación. Todos estos procedimientos deben llevarse a cabo en instalaciones cerradas ubicadas en las fronteras. En Grecia, esto se traduce en los Centros de Acceso Controlado y Cerrado de las Islas del Egeo.
En Lesbos, la población del campamento ha alcanzado niveles históricamente bajos, debido no solo a la disminución de las llegadas, sino también a los esfuerzos del gobierno por trasladar a las personas solicitantes de asilo a Grecia continental con el fin de allanar el camino para el nuevo pacto. Aunque hay muchas menos llegadas, eso no significa que no haya ninguna; las solicitudes de asilo de quienes llegaron al campamento después del 12 de junio deben evaluarse conforme a un nuevo reglamento de la UE. Por ahora es difícil entender qué significa eso. Por el momento, las personas permanecen retenidas dentro del campamento sin estar completamente registradas, debido a la falta de directrices gubernamentales sobre cómo aplicar las nuevas leyes.
No obstante, un indicio de cómo se aplicará el nuevo Pacto se puede observar en la aplicación cada vez más estricta de la nueva legislación griega. Hace dos semanas y, según tenemos entendido hasta este momento, por primera vez en Lesbos, se aplicó la Ley 5226/2025 (aprobada el pasado mes de septiembre) se aplicó plenamente cuando siete personas fueron condenadas por entrada ilegal inmediatamente después de llegar al noroeste de la isla. No se les concedió la suspensión de la pena, ni siquiera después de que manifestaran su intención de solicitar asilo.
El mundo se está desplazando cada vez más hacia la derecha, y están surgiendo gobiernos de extrema derecha en casi toda Europa, con candidaturas que se basan cada vez más en un discurso contrario a la migración. Solo podemos esperar más restricciones y la aplicación más estricta del nuevo reglamento de la UE.
Europa ha apoyado a Estados Unidos e Israel en la desestabilización del Medio Oriente y, durante años, ha sido cómplice del genocidio en Gaza y en tantos otros países. Ahora, está firmando nuevos acuerdos con los mismos países que desestabilizó, para deportar a las personas de regreso a ellos. El martes pasado, una delegación del gobierno talibán viajó a Bruselas para hablar, entre otras cosas, sobre la posibilidad de repatriar a personas a Afganistán.
Mientras tanto, en Lesbos, uno de los símbolos de la frontera europea o el “escudo de Europa” como se le ha llamado anteriormente, solo nos queda esperar y ver cómo se desarrollarán los acontecimientos. Ya tenemos las prisiones construidas. Ahora también contamos con el marco legal para encarcelar a las personas en tránsito. Las únicas preguntas que quedan son cómo y cuándo.


