KURDISTÁN IRAQUÍ: El Silencio es más fuerte que las bombas.

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Por un miembro de ECAP en el Kurdistán Iraquí El 25 de enero de 2019, nos dirigíamos a visitar Halania, un pueblo kurdo donde ocurrió un atentado turco, el cual acabó con la vida de Dunya Rasheed, una chica de 19 años. Nuestro equipo ha estado en Halania muchas veces durante los últimos meses y ha escrito varios artículos para tratar de alzar la voz de la familia de Dunya, con la esperanza de que esto ayude a detener todos los actos de violencia contra el pueblo del Kurdistán Iraquí. Cada vez que visitamos a la familia nos dan una cálida bienvenida, sin embargo, el ambiente siempre es sombrío. Como traductor del equipo y también uno de los miembros de nuestro equipo kurdo, estas visitas son especialmente difíciles para mí. Tengo que absorber cada palabra porque quiero traducirles a los miembros del equipo toda la información de la manera más precisa buscando transmitir también la emoción de los oradores. Quiero que la gente de otras partes pueda volver a contar estas historias de modo que otros que escuchen se preocupen por la lucha de nuestros socios locales y del dolor que se vive de mi país.

Nuestro equipo había decidido que después de reunirnos con la familia de Dunya, también deberíamos visitar Deraluk, otra ciudad del Kurdistán iraquí. Los medios locales informaron que un avión turco lanzó cohetes, los cuales acabaron con la vida de cuatro hombres inocentes cerca de Deraluk el 23 de enero, solo dos días antes de nuestra visita.

Kak Rasheed, el padre de Dunya, siempre dice: «No sólo estoy pensando en mi hija. Tenemos que asegurarnos de que esto nunca le suceda a lxs niñxs de otras personas «. Una vez de regreso en el camino, el equipo discutió sobre nuestra propuesta de visitar Deraluk. Habíamos tenido una mañana muy dura en Halania y aún nos quedaba un largo viaje por delante, sin embargo, todos estuvimos de acuerdo en que era extremadamente importante ir hasta allí.

Ingresamos a Deraluk a las 4:00 pm e inmediatamente vi a una multitud de hombres reunidos en el centro de la ciudad. Estacionamos nuestro carro, y luego, junto con otra compañera del equipo fuimos a averiguar qué estaba pasando. Lo que vimos cuando los dos nos acercamos a la plaza fue que estaba comenzando una protesta contra el reciente bombardeo turco.<

Antes de entrar en la multitud, un Asaish (fuerzas de seguridad locales) que vestía ropa de civil nos detuvo y nos preguntó quiénes éramos y por qué estábamos allí. Después de que nos presentamos, nos dejó pasar. Cuando nos abrimos paso entre la multitud, comenzamos a tomar fotos y videos para documentar la escena. La gente nos preguntó: “¿Quién son ustedes y qué significa ECAP?” Nos recibieron y miraron con curiosidad a este extraño grupo de personas con gorras rojas brillantes en un mar de dolientes vestidos de negro. Pudimos ver la tristeza y la rabia en sus ojos.

Dos de los organizadores caminaron hacia nosotros, se presentaron como abogados y como familiares de las seis personas asesinadas. ¡Me sorprendió cuando dijeron que eran seis las personas que habían fallecido! Escuchamos en las noticias que el bombardeo turco había matado solo a cuatro personas. Uno de los hombres dijo:

“Sí, al principio habían sido cuatro: dos cadáveres fueron encontrados y hay dos desaparecidos. Mientras intentábamos encontrar los cuerpos de los miembros de nuestra familia, encontramos a otras dos personas que también habían sido asesinadas… Todavía no podemos encontrar los otros dos cuerpos «. Estas palabras nos sorprendieron. Uno de los abogados nos dijo que cuatro de los mártires eran sus familiares y los otros dos eran los familiares de su amigo. Uno de los manifestantes llamó a los dos hombres para que leyeran su declaración porque los medios de comunicación los estaban esperando y ya estaban listos. Los dos hombres nos pidieron que nos uniéramos a ellos. Nos pusimos de pie detrás de los manifestantes mientras los miembros de la familia comenzaron a leer su declaración frente al grupo.

Después de unos minutos, tres miembros de Asaish se acercaron a nuestro equipo y nos pidieron los documentos de identidad y los pasaportes. Un cuarto miembro de seguridad hizo una llamada en su teléfono celular. Mostramos nuestra identificación y luego un miembro de seguridad preguntó si teníamos un documento que probara que CPT está registrado en el Gobierno Regional de Kurdistán. El registro estaba en el carro, así que tuve que abandonar la protesta e ir a buscarlo. Después de mostrarles nuestro registro, lo miró y luego dijo: «Está bien, está bien …» y me lo devolvió. 

Fue difícil para nosotros escuchar lo que había en la declaración pública de la familia y de los aldeanos: en parte debido a la gran cantidad de personas, pero sobre todo por el tiempo que tuvimos para dedicarnos a los Asaish. Me había perdido casi toda la declaración.

No escuchar el discurso realmente me molestó porque siento que la seguridad local siempre está tratando de censurar nuestras voces como personas kurdas, especialmente las voces de los activistas y aquellos que intentan hacer un cambio pacífico en nuestro país.

Desafortunadamente, tuvimos que dejarlos con muchas preguntas sin respuesta. Algunos hombres nos invitaron a tomar té con ellos en uno de los lugares de té que se encuentran a lo largo de la calle, pero lamentablemente, tuvimos que irnos. Estaba oscureciendo. Algunas de las personas que se reunieron compartieron su información de contacto con nosotros y nos desearon un buen viaje. 

Durante nuestro viaje de tres horas de regreso al lugar donde pasamos la noche, la mayor parte del tiempo lo pasamos en silencio.

Al día siguiente, después de visitar a otro socio que también se vio afectado por los bombardeos turcos y los bombardeos iraníes, comenzamos un viaje de siete horas en carro hacia Sulimani. Justo cuando estábamos casi en casa y tenía ganas de relajarme después de estos tres días tan difíciles en la frontera, las noticias locales mostraron una historia de última hora. Se estaba produciendo una manifestación en Shiladze (la ciudad vecina de Deraluk) y, según las fuentes noticiosas, los manifestantes y familiares de las personas que habían muerto en los bombardeos marchaban hacia la principal base militar turca de la ciudad. A partir de ese momento hubo muchas noticias de última hora en los canales locales: «Los soldados turcos están disparando a los manifestantes», «Dos manifestantes han muerto y hay varios heridos».

La violenta reacción de los militares turcos hacia los manifestantes en la marcha provocó que la gente lanzara piedras a los soldados y eventualmente llevó a los aldeanos a tomar el control de la base. Los aldeanos quemaron tanques y suministros militares y luego entregaron a los soldados turcos a la policía local ilesos.

Una hora después, justo cuando llegaba a casa, había aún más noticias desgarradoras. Vi en la televisión local imágenes de un F16 turco que volaba extremadamente bajo sobre la ciudad de Shiladze. Estaba produciendo explosiones sónicas y lanzando bengalas para aterrorizar a los aldeanos. En el video se podía escuchar a un niño pequeño gritando de miedo. Dos de los miembros del equipo estaban viendo noticias locales conmigo. Compartí con ellos lo que estaba sucediendo y lo publicamos en la página de Facebook de nuestro equipo. Me pregunté: «¿Por qué está tan silencioso mi gobierno?», a lo cual me respondí: «Ellos están en silencio como los demás … hay muchos objetivos comunes entre todos, pero el principal objetivo es ganar dinero a través de la guerra».

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