Querido Diario: Hoy fue un día muy difícil

Estaba bien, a pesar del dolor que obviamente sentía y la sangre que corría por su oreja, me respondió que estaba bien.
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Una mujer con sombreros rojos toma notas frente a una cerca
Una ECAPera toma notas en un puesto de control en Palestina

Lunes, 14 de junio de 2021

Todos los días antes de ir a dormir, me acuesto y reflexiono sobre lo que ha sucedido durante el día. Hoy fue un día particularmente difícil para mí.

Desperté a las 6 am, como es usual en mi rutina como ECAPera. Fui a la oficina para encontrarme con mis colegas y nos preparamos para el día de trabajo. Nos aseguramos de llevar nuestros documentos de identidad, o al menos una foto de estos en nuestros celulares, y salimos rumbo a los retenes para monitorear que les niñes puedan ir a la escuela.

El primer retén que visitamos fue el de la Mezquita. La Policía de Fronteras israelí nos detuvo y nos pidió nuestras identificaciones. Creo que esta es su forma de decirnos que nos pueden controlar y que pueden hacer lo que quieran.

Cuando esto sucede me pregunto por qué debemos mostrarles nuestras identificaciones para atravesar sus retenes. Es más, ¿por qué existen estos retenes? ¿Por qué debemos probar todo el tiempo que no somos terroristas o simplemente pasar sin que ninguno de nosotres sea arrestade? Simplemente transitar con libertad. “Toda persona tiene derecho a circular libremente”, es lo que dice la Declaración Universal de Derechos Humanos, ¿pero dónde está ese derecho para les palestines?

Seguimos caminando por unos 100 mts. para pasar el retén de Abed. Hoy no nos detuvieron, simplemente nos observaron. Este proceder ahora me parece normal, pero recuerdo el primer día que lo tuve que hacer. Yo estaba muy estresada, incluso evitaba mirar a les policías de Fronteras porque no quería que me dispararan o arrestaran. Pensé en todas las cosas malas que podrían pasar, estaba muy asustada. Honestamente, todavía siento como mi corazón se acelera cada vez que debo atravesar un retén o veo soldades israelíes.

Caminamos un poco más y pasamos el tercer retén, conocido como el retén Court, sucedió exactamente lo mismo que en el retén anterior. Luego tuvimos que repetir el proceso en el cuarto y el quinto retén, hasta que finalmente llegamos al retén que les niñes deben atravesar para llegar a las escuelas.

Hoy fuimos a monitorear el retén de Al Salaymeh. Como cualquier día de trabajo, nos sentamos y comenzamos a contar les niñes que lo atravesaban. Observamos como revisaban las identificaciones, los arrestos, las requisas, etc. y tomamos notas. Habían pasado unos 25 minutos, cuando vimos a un joven llamado Saif llamar a les soldades israelíes para que abrieran la rejilla giratoria y él pudiera pasar con su bicicleta. Les soldades le dijeron que utilizara la barrera eléctrica. Después de cinco minutos, les soldados levantaron la barrera para que Saif pudiera pasar, pero cuando la estaba atravesando un soldado dejo caer la barrera sobre Saif, golpeándolo en la oreja y rasgando su camisa.

Era la primera vez que observaba algo así mientras hacía monitoreo. Me acerqué a Saif y le pregunté si estaba bien, a pesar del dolor que obviamente sentía y la sangre que corría por su oreja, me respondió que estaba bien.

En ese momento me sentí completamente inútil, un sentimiento que me provocó rabia y tristeza al mismo tiempo. Lo único que podía hacer era decirle a Saif que fuera al hospital para sanar la herida.

¿Por qué no puede parar esta situación? ¿Por qué no puedo preguntarle al soldado porqué lo hizo? En realidad, no existe una justificación para lo que hizo el soldado. Honestamente, no creo que existan razones para justificar las cosas que hace la ocupación.

Mientras caminaba de regreso a la oficina de ECAP, me preguntaba por qué Saif me dijo que él estaba bien cuando obviamente sentía dolor. Mi interpretación es que como palestines, “tenemos que ser fuertes.” Es difícil confesar que no nos sentimos bien, nos hace sentir débiles. Por esta razón, y porque vivimos bajo ocupación israelí, debemos probar constantemente que somos más fuertes que elles. Les ancianes solían decirnos que todavía nos queda nuestra dignidad, esa palabra ha pasado de generación en generación.

Esto hace parte de mi viaje con ECAP Palestina, y ahora quisiera dejarles con dos preguntas: ¿qué piensan y sienten después de leer este diario? ¿Creen que la situación relatada es aceptable? Para mí es intolerable.

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