La Reconciliación Está Muerta

La reconciliación está muerta hoy en este país, así que ningún derribamiento de estatua la puede hacer retroceder.
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Cuatro personas caminan hacia la cámara en un camino, la línea amarilla divide a la tercera y cuarta persona. Llevan una pancarta negra con letras blancas en negrita que dice LANDBACK
Los manifestantes sostienen una pancarta LAND BACK

El primero de julio, activistas indígenas tumbaron la estatua de la Reina Victoria en Winnipeg, Manitoba. La Reina Victoria fue la cabeza del Imperio Británico desde 1837 hasta 1901. Ella es una de las representantes más visibles del colonialismo y del genocidio, además era la Monarca reinante de la Commonwealth Británica Canadiense cuando comenzaron las escuelas residenciales. A pesar de su legado, algunes polítiques canadienses, incluyendo el Gobernador de Manitoba, condenaron el derribamiento de la estatua, asegurando que esa acción no tenía lugar en el proceso de reconciliación -aunque se podría argumentar que la vigencia de una estatua que celebra el colonialismo representa una barrera contra el proceso de reconciliación, mientras que tumbarla no lo sería. A estes crítiques se les olvida que desde febrero de 2020, cuando la Real Policía Montada Canadiense (RCMP, por sus siglas en inglés) se tomó el campamento Unist’ot’en en territorio Wet’suwet’en, la reconciliación está muerta.

Para algunes, el nacimiento de la reconciliación se dio con la disculpa que el Estado canadiense le pidió a les sobrevivientes de las escuelas residenciales en el 2008. Esta disculpa fue el punto de entrada para la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (TRC, por sus siglas en inglés), un proceso importantísimo en el que sobrevivientes indígenas de las escuelas residenciales dieron testimonios de los abusos físicos, emocionales y sexuales que sufrieron a manos de sacerdotes, monjas y profesores en las escuelas residenciales patrocinadas por el Estado. La TRC era un espacio sagrado para compartir la verdad, la prueba para les canadienses no-indígenas, porque les indígenas ya lo sabían muy bien, que las escuelas residenciales fueron un matrimonio cruel entre la Iglesia y el Estado para despojar a les indígenas de sus tierras y cometer un genocidio cultural. En el 2015, la TRC concluyó y compartió con les canadienses 94 recomendaciones y acciones que debían ser tomadas para que fuera posible la reconciliación.

De cualquier manera, en febrero de 2020, cinco años después de la divulgación del informe, solo diez de esas recomendaciones habían sido implementadas. Adicionalmente, en lugar de detener el despojo de territorios indígenas, lo cual hubiera sido una auténtica iniciativa de reconciliación, se estaba avanzando en la construcción de oleoductos en varios territorios indígenas sin previo consentimiento. Un ejemplo de esta dinámica es el oleoducto de Coastal Gas Link que se está construyendo en territorio Wet’suwet’en sin el permiso de las autoridades tradicionales indígenas. En lugar de buscar el consentimiento de las autoridades tradicionales o cancelar el proyecto en su totalidad, el Gobierno envío a la RCMP para dispersar a les Defensores de la Tierra en territorio Wet’suwet’en y criminalizarles por sus esfuerzos para cuidar y permanecer en su territorio. El 13 de febrero de 2020, la RCMP atacó el bloqueo ubicado en el kilómetro 66 en territorio Unist’o’ten, destrozando y asesinando la reconciliación con esta toma violenta.

Dado que la reconciliación está muerta, tumbar una estatua no puede ser un retroceso, como lo ha manifestado el Gobernador de Manitoba. Para las personas que se consideran pacifistas, escuchar estas palabras y asimilar esta realidad puede ser difícil. Pero a pesar de que la reconciliación esté muerta, todavía hay posibilidades de revivirla, o incluso mejor, de transformarla. De cualquier manera, la responsabilidad de revivir la reconciliación no es de les indígenas, debe recaer sobre los hombros del Estado colonial que la mató. La reconciliación depende de un acto muy simple: DEVOLVER LA TIERRA.

La tierra es el tema central del colonialismo europeo, el cual es una mezcla tóxica de capitalismo y supremacía blanca. Glen Coulthard explica que el eje central del colonialismo europeo es la “adquisición territorial de forma perpetua”. Esto significa que el Estado colonial fue fundado a partir del despojo de las tierras y el desarraigo de les indígenas, y se mantiene con vida por medio del robo constante de los territorios y el desplazamiento forzado de les indígenas. El sistema de tratados y reservas, escuelas residenciales, criminalización y encarcelamiento de indígenas, construcción de oleoductos que envenenan los territorios indígenas, son todas acciones que desplazan a les indígenas de sus tierras. En este punto es de vital importancia recordar que la cultura y la espiritualidad indígena están profundamente ligadas a la tierra. La limpieza étnica de indígenas de sus territorios y el genocidio cultural adelantado por el Estado no se ha detenido, a pesar de las disculpas, indagaciones y firmas de Declaraciones de las Naciones Unidas.

Reitero, si queremos entrar en un espacio de reconciliación con autenticidad, la respuesta es DEVOLVER LA TIERRA. Esto significa no más desarrollo colonial en tierras indígenas como sucede en Six Nations o Kahnawake. Esto significa detener la construcción de oleoductos en territorio Wet’suwet’en. Esto significa detener todas las industrias extractivas de recursos que no cuentan con el consentimiento de las naciones indígenas. Esto significa pagar renta a las naciones indígenas, no a corporaciones inmbiliarias. Esto significa desfinanciar la Policía racista. Esto significa comenzar un proceso de reparaciones. Mientras que une sole indígena no tenga un techo, no tenga acceso a agua potable, o siga siendo criminalizade en las cárceles, la reconciliación seguirá siendo una palabra sin sentido que les polítiques arrojan aquí y allá.

La reconciliación está muerta hoy en este país, así que ningún derribamiento de estatua la puede hacer retroceder. De todas formas, no hay que perder las esperanzas, la reconciliación puede ser reanimada. Para les colones que están comprometides con el proceso de reconciliación, es hora de unirse a los movimientos liderados por indígenas, educar a sus propias comunidades, y luchar en el parlamento y las calles para DEVOLVER LA TIERRA.

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