Les manifestantes de Penjwen aseguran sus necesidades de combustible y electricidad

Conocida como la canasta de alimentos de Kurdistán Iraquí, Penjwen ahora es también un símbolo de acción no violenta
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Protestors gather around a steaming pot of food during protests in Penjwen, Iraqi Kurdistan

Penjwen es una ciudad localizada al este de Solimania, en la frontera con Irán, con una población de alrededor de 55,000. Esta rodeada de altas montañas y se convierte en la ciudad más fría de Iraq en invierno. Debido a la presencia de uno de los principales pasos fronterizos internacionales con Irán, Penjwen es la fuente principal de ingresos para el Gobierno Regional de Kurdistán (GRK). Como el suelo de la zona es fértil para la agricultura, las personas llaman a Penjwen «la canasta de alimentos de Irak y Kurdistán».

En el pasado, el GRK suministraba electricidad a la ciudad 24 horas al día, 7 días a la semana, para que las personas pudieran sobrevivir cuando la temperatura bajaba a menos diez o hasta menos veinte grados centígrados. El Ministerio de Electricidad ahora ha reducido la electricidad del pueblo de 24 a 20 horas diarias. El queroseno es otro recurso que las personas utilizan para satisfacer sus necesidades. Cada familia utiliza un mínimo de 3 a 4 barriles (200 litros cada uno) de queroseno por año para la calefacción, pero este año cada familia sólo ha recibido un barril de queroseno del gobierno hasta el momento.

La población y el alcalde de Penjwen han pedido reiteradamente al gobierno que proporcione a las familias suficiente queroseno y electricidad para sobrevivir al frío de este invierno. Sin embargo, el gobierno le falló al pueblo al no escuchar sus demandas.

Con mucho coraje y determinación, les activistas civiles y el pueblo común de Penjwen se organizaron y tomaron acción contra la ignorancia de su gobierno. El 11 de enero de 2023, miles de personas bloquearon la autopista principal que atraviesa la ciudad. Detuvieron la circulación de todos los camiones que transportaban mercancías, petróleo y otros suministros hacia y desde el paso fronterizo internacional. Les manifestantes instalaron carpas en la carretera y permanecieron allí pacífica y tranquilamente durante cinco días y cinco noches, mientras nevaba en la ciudad. En solidaridad con les manifestantes, todas las tiendas y comercios locales cerraron. Con el apoyo de personas adineradas, los restaurantes cocinaron tres comidas al día para manifestantes y camioneros.  

Activistas y miembros del parlamento de otras ciudades y pueblos de Kurdistán acudieron a visitar a les manifestantes para expresarles su solidaridad. Los medios de comunicación locales cubrieron e informaron sobre la acción no violenta. Al tercer día del bloqueo, el alcalde de la ciudad, el señor Zana, se unió a les manifestantes y anunció públicamente que renunciaba a su cargo en solidaridad con elles. Al quinto día de la protestas, miembros de los Equipos y Comunidades de Acción por la Paz y de la Federación de Organizaciones de la Sociedad Civil, que representa 15 ONG, organizaron una delegación y visitaron a les manifestantes y al alcalde de la ciudad.

varias personas se dirigen a los manifestantes en Penjwen desde un escenario

La delegación se reunió con les organizadores del bloqueo y hablaron con manifestantes para expresar su solidaridad y gratitud por su acción pacífica y no violenta. Uno de los manifestantes, Hawre, dijo a los miembros de la delegación: «Todos en Penjwen, a pesar de nuestras diferencias, han participado en esta manifestación y colaboramos entre todos y todas con compasión. Nuestro objetivo es devolver la electricidad 24 horas al día y 7 días a la semana a la ciudad y conseguir más queroseno para cada familia. Casi 100 manifestantes permanecen bajo tiendas de campaña cada noche en este frío».

Inspirados por el compromiso de les manifestantes, miembros de la delegación abandonaron a la multitud para visitar al alcalde en su casa. El señor Zana dio una calurosa y respetuosa bienvenida a la delegación y habló de la importancia de su ciudad para todo el país. También expresó su agradecimiento por la unidad de los habitantes de la ciudad, que permanecieron pacíficamente en las calles exigiendo sus derechos. «Las personas solo están solicitando sus derechos básicos» dijo. «Nos enfrentamos a la falta de servicios básicos en esta ciudad. Por ejemplo, todavía hay 52 millones de metros cuadrados de minas terrestres que no han sido retiradas tras la guerra entre Irak e Irán en la década de 1980. Esta ciudad fue demolida tres veces durante aquella guerra. Los habitantes de Penjwen merecen recibir un servicio mucho mejor que éste».

Con esperanza, el alcalde contó que el gobernador de Solimania le había dicho por la mañana que el gobierno había decidido suministrar electricidad a la ciudad las 24 horas del día y que cada familia recibiría otro barril de queroseno. «El gobernador me pidió que me reincorporara a mi cargo, pero no lo haré», añadió el alcalde. Hawre, que se unió a la reunión de la delegación con el alcalde, dijo al señor Zana: «Estamos protestando para conseguir nuestros objetivos y parece que los estamos consiguiendo. Ahora nos preocupa perderle como alcalde de nuestra ciudad. No queremos eso. Por favor, no renuncie».

Tras recibir la buena noticia, les manifestantes pusieron fin al bloqueo y abrieron la autopista a los camiones. A continuación, les manifestantes marcharon llevando sus carpas hacia la casa del alcalde. Pidieron al alcalde que retirara su renuncia y se reincorporara a su cargo. Estaban dispuestos a seguir protestando frente a la casa del alcalde hasta que volviera a su despacho. Tras mucha presión de las personas, el alcalde se unió a los manifestantes, y juntos marcharon hacia la alcaldía.

Los miembros de la delegación de los Equipos y Comunidades de Acción por la Paz y de la Federación de Organizaciones de la Sociedad Civil se sintieron honrades e inspirades al ser testigos de esta poderosa acción directa no violenta del pueblo de Penjwen. Ahora, Penjwen no es sólo la canasta de alimentos del país, sino que se ha convertido en un símbolo de la acción directa no violenta para todo Irak. Es la primera vez en la historia del activismo en este país que los manifestantes, en tan sólo cinco días, consiguen alcanzar su objetivo mediante la no violencia y sin heridos ni daños materiales.

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