¿Por qué? Debemos cuestionar siempre las narrativas estatales

Últimamente nos hacemos muchas preguntas. No tenemos las respuestas.
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Un soldado israelí monta guardia en un puesto de control israelí en la zona ocupada de la Ciudad Antigua de Al-Khalil / Hebrón, Cisjordania.
Un soldado israelí monta guardia en un puesto de control israelí en la zona ocupada de la Ciudad Antigua de Al-Khalil / Hebrón, Cisjordania.

Llegamos a Hebrón el 6 de octubre de 2023 para trabajar como voluntarios con los Equipos y Comunidades de Acción por la Paz en Palestina. Durante los días siguientes, el sonido incesante de los aviones que se dirigían a Gaza señalaba la devastación que allí se estaba produciendo. Mientras los medios de comunicación de todo el mundo se centraban en Gaza, nosotros fuimos testigos de una explosión de otro tipo en de la Ciudad Antigua de Al-Khalil / Hebrón y los pueblos de los alrededores, ya que los ataques de los colonos a las personas palestinas que allí residen aumentaron drásticamente, las detenciones y arrestos por parte de las Fuerzas Israelíes de Ocupación se multiplicaron, y los negocios y las familias tenían dificultades debido al severo bloqueo de la ciudad.

Mientras tanto, nos esforzábamos por saber cómo apoyar de forma significativa a las personas que habitan Hebrón. Una cosa que podíamos hacer era escuchar. A medida que se desarrollaba el genocidio de Gaza y los gobiernos de todo el mundo hacían comentarios, quedó claro que había al menos una cosa que teníamos en común con las personas palestinas comerciantes: a pesar del apoyo histórico de Estados Unidos a Israel, todos seguíamos estupefactos y asombrados por el apoyo incondicional del gobierno estadounidense y de muchos gobiernos europeos al ataque totalmente desproporcionado de Israel contra las familias, los niños y las niñas de Gaza. ¿Cómo podía un país poderoso, rico, supuestamente «civilizado» y compasivo financiar y fomentar una venganza que ha dado lugar a lo que ahora son crímenes de guerra públicamente documentados, abusos contra los derechos humanos y acciones contrarias al derecho internacional? No sabíamos qué responder.

Hemos regresado al Reino Unido y nos hacemos las mismas preguntas. ¿Por qué, después de 70 años de ocupación ilegal, ampliación de asentamientos, demoliciones de viviendas, expulsiones, detenciones, restricción de movimientos y todos los demás métodos destructivos de ocupación, la persona estadounidense o británica promedio dice no entender la situación y, además, parece no importarle?

Sin duda, desde la destrucción que continúa en Gaza, hay más simpatía pública por el pueblo palestino. Así que la pregunta es, ¿por qué, después de que 500.000 personas marcharan en Londres en apoyo de un alto el fuego en Gaza, el gobierno del Reino Unido ni siquiera permite que se hable de un alto el fuego y se abstiene de una resolución de la ONU que pide un alto el fuego? Mientras asistía a la marcha de 500.000 personas en Londres la semana pasada, estaba claro que la gran mayoría de los manifestantes eran de ascendencia árabe o musulmana. ¿Son las personas de piel morena invisibles para el gobierno británico?

¿Por qué, después de muchas manifestaciones igualmente multitudinarias en todo Estados Unidos, el gobierno estadounidense votó en contra de la Resolución de la ONU que pedía un alto el fuego? Quizás esto no debería sorprender. Desde 1945, Estados Unidos ha utilizado su derecho de veto al menos 34 veces para bloquear resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que criticaban a Israel.

A pesar de la creciente disponibilidad de fuentes de noticias alternativas en Internet y las redes sociales, la información sesgada ha tergiversado la lucha palestina durante décadas. Ha habido una larga campaña para renombrar la resistencia palestina, incluso la resistencia pacífica, como terrorismo y negarse a dejar claro el desequilibrio de poder entre Israel y Palestina. La repetida denominación de los israelíes como víctimas ha hecho invisible al pueblo palestino para gran parte del mundo. Las personas palestinas se han convertido en «menos que». El relato de la prensa ha convencido a las personas occidentales de que los problemas son «complicados» y, por tanto, se han sentido capaces de apartar la vista de lo ocurrido. A veces la información ha sido totalmente errónea, como los recientes informes sobre «bebés decapitados» que circularon ampliamente en la prensa internacional sin ningún fundamento. Las correcciones llegaron mucho más tarde, pero para entonces la historia ya estaba firmemente arraigada en la mente de mucha gente. Lo mismo ocurrió con el asesinato de Shireen Abu Akleh a manos de las fuerzas israelíes.

Pero a veces la información es más sutil. Es especialmente difícil que les lectores se den cuenta del sesgo que están absorbiendo cuando se eligen palabras que favorecen la narrativa israelí. Por ejemplo, las expulsiones forzosas de las personas palestinas de sus hogares pasan a llamarse «desalojos», una palabra que denota cierta apariencia de legalidad. Los asentamientos ilegales en tierra palestina se convierten en los mucho más acogedores «barrios israelíes», e incluso la simple definición de las Fuerzas de Defensa Israelíes (IDF, por sus siglas en inglés) en lugar de lo que realmente son las IOF, o Fuerzas de Ocupación Israelíes, es engañosa. Hay muchos ejemplos de estos términos, algunos de los cuales pueden encontrarse incluidos en lo que originalmente fue un documento secreto distribuido para asesorar a les portavoces israelíes sobre cómo ganarse al público estadounidense. En «The Israel project’s 2009 Global Language Dictionary» el encuestador estadounidense Frank Luntz expone en más de 112 páginas las palabras que deben utilizarse y las que deben evitarse. El folleto aconseja a les portavoces cómo manejar las preguntas difíciles, los temas a evitar y los temas a repetir. Es una lectura interesante y repugnante.

Les portavoces israelíes tienen cada vez más dificultades para justificar el asesinato de más de 11.000 personas palestinas en Gaza y más de 190 en Cisjordania. Las encuestas de opinión pública muestran que el 66% de estadounidenses apoyan un alto el fuego en Gaza. Esto parece un primer paso muy razonable, aunque está claro que un alto el fuego no resuelve la causa fundamental de la lucha por la justicia para Palestina. Pero a pesar de ello, el gobierno estadounidense votó a favor de proporcionar un paquete de ayuda de 14.500 millones de dólares específicamente para Israel con el fin de «garantizar que Israel tenga todo lo que necesita» para destruir a Hamás. El proyecto de ley incluye una redacción que asigna fondos para la ayuda a las personas refugiadas obligadas a «reubicarse» en países vecinos. En otras palabras, Estados Unidos, además de financiar las armas de guerra para el genocidio en Gaza, financiará el traslado forzoso de personas palestinas al Sinaí, es decir, la limpieza étnica. Esto encaja muy convenientemente con las acciones, declaraciones y directivas políticas israelíes, que incluye un documento político filtrado redactado por el ministerio de inteligencia israelí que recomienda el traslado forzoso permanente de personas palestinas de Gaza al Sinaí. Es probable que se haga creer al público estadounidense que se trata de algún tipo de ayuda «humanitaria». Todos debemos aprender a leer con cuidado y precisión. Esto será financiar otra Nakba.

Está claro que los Gobiernos de EE. UU. y del Reino Unido no cumplirán los deseos de sus ciudadanos y ciudadanas a menos que se envíe un mensaje serio y claro. Hay que hacer que los políticos se den cuenta de que la cuestión de una paz justa para Palestina es un tema clave para votar. La información veraz está disponible en fuentes de noticias independientes y en Internet. Si queremos considerarnos una sociedad compasiva, respetuosa de la ley y moral, debemos invertir energía en aprender y comprender. No podemos permitir que nuestras mentes sigan ocupadas por la desinformación y la sutil tergiversación de los hechos. No podemos seguir callados.


Recursos útiles:

The Secret Report that Helps Israel Hide Facts.

Telling the Palestinian Story

Voices from the Holy Land Film Salon

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