Los periodos menstruales no se detienen por las guerras

700.000 mujeres de Gaza experimentan ciclos menstruales y no tienen acceso a productos básicos de higiene ni a agua potable
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a graphic collage with illustrations of blood, tampons, menstrual cups, a calendar, medication and the female reproductive system. The title reads, "Periods don't stop for wars"

Han pasado aproximadamente 100 días de guerra en Gaza. ¿Qué significa eso para las mujeres que están puertas adentro? Significa que una mujer que tenga un ciclo menstrual normal habrá tenido tres periodos, cada uno de los cuales durará entre 3 y 7 días.

La Organización Mundial de la Salud y UNICEF definen la gestión de la higiene menstrual como: «mujeres y adolescentes que utilizan un material de manejo menstrual limpio para absorber o recoger sangre menstrual, que pueda cambiarse en la privacidad tantas veces como sea necesario, usando jabón y agua para lavar el cuerpo según sea necesario, y que tengan acceso a instalaciones seguras y convenientes para disponer de materiales de manejo menstrual usados. Entienden los hechos básicos relacionados con el ciclo menstrual y cómo manejarlo con dignidad y sin molestias ni miedo».

Estas necesidades no se están cubriendo en Gaza con una población de aproximadamente un millón de mujeres, donde cientos de miles de personas han sido desplazadas, viviendo en condiciones insoportables y refugios superpoblados donde incluso encontrar un inodoro es difícil. El agua se raciona incluso para descargar el inodoro. Estamos en 2024 y las mujeres de Gaza están teniendo su período menstrual, que es parte de su ciclo de vida normal, pero nada es normal.

Aunque las mujeres puedan encontrar productos sanitarios o crear sus propias toallas antihigiénicas utilizando telas, siguen sin tener agua para ducharse. Si encuentran agua, está sucia, lo que puede causar dolores horribles y no hay medicinas en Gaza.

No faltan historias horribles, como hemos visto en las noticias, y hemos sido testigos del enorme número de niños, niñas y adolescentes que han perdido a sus familias. Imaginemos que una niña de dieciséis años pierde a su madre en un bombardeo y le viene la regla por primera vez. Además de la pérdida y el dolor ahora se enfrenta a todo el dolor físico y los cambios en su cuerpo sin saber qué hacer ni a quién contárselo. Además de todo el trauma por el que ha pasado, también tiene miedo de su propio cuerpo. Sería una de sus peores pesadillas, en medio de la destrucción, ¿cómo va a lidiar con su propia sangre?

La ONU calcula que unas 700.000 mujeres y niñas de Gaza experimentan ciclos menstruales, pero debido a la guerra no tienen acceso adecuado a productos sanitarios básicos como toallas higiénicas, papel higiénico, agua corriente o incluso inodoros. Estas condiciones exponen a las mujeres y niñas de Gaza al riesgo de contraer infecciones reproductivas y del tracto urinario, que tampoco pueden tratarse porque los ataques israelíes han destruido el sistema de atención médica.

ECAP Palestina pregunta ¿Cuándo acabará todo este sufrimiento? ¿Cómo se recuperarán las mujeres? ¿Dónde están todas las organizaciones de empoderamiento de la mujer?

¿Podrán algún día las mujeres perdonar al mundo por descuidar su necesidad de dignidad?

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