En mi segundo día en Al-Khalil (Hebrón), observé la costumbre semanal de los colonos israelíes – personas ancianas, jóvenes y niños y niñas, la mayoría con vestimenta blanca – de reunirse en la Ciudad Antigua de la ciudad más grande de Cisjordania para reiterar sus pretensiones infundadas sobre los derechos a las tierras y propiedades palestinas de la zona.
Impedido de acercarme para observar de cerca por más de veinte personas soldado israelíes que protegían a los aproximadamente cincuenta colonos que se manifestaban, reflexioné sobre la coincidencia de presenciar esta muestra de ideología imperialista en Al-Khalil precisamente el mismo día – el 4 de julio – en que millones de personas en mi país de ciudadanía también celebraban, de otra manera, sin reflexión ni espíritu crítico, siglos de colonialismo de asentamiento.
Del mismo modo que Estados Unidos alcanzó su forma y extensión actuales mediante el robo sistemático de tierras indígenas y la devastación de los pueblos nativos, el expansionismo israelí en Al-Khalil y en toda Cisjordania se ha visto impulsado durante casi seis décadas por expropiaciones ilegales de propiedades; demoliciones con excavadoras de viviendas familiares, edificios de varias plantas y sistemas agrícolas, y las infraestructuras comunitarias, como las fuentes de abastecimiento de agua y los campos deportivos; las restricciones autoritarias cada vez más amplias a la libertad de movimiento, tanto de personas adultas como de niños y niñas; y, sobre todo, los incesantes desplazamientos violentos, las privaciones y las muertes de personas palestinas.
La ocupación israelí afecta a todos los aspectos de la vida aquí, incluida la educación. Como docente y administradora universitaria de toda la vida, me siento profundamente consternada por lo que he ido descubriendo en Al-Khalil sobre los efectos que la ocupación israelí, que ya dura 59 años, tiene en el acceso básico a la educación de los niños y las niñas. Tal y como ha documentado exhaustivamente en informes semestrales el equipo de ECAP Palestina, las personas estudiantes palestinas de la Ciudad Antigua de Al-Khalil y sus alrededores se ven obligadas a retrasarse o a dejar de asistir a clase con frecuencia, al tener que pasar por controles de seguridad militar situados en las calles por las que se dirigen al colegio. Además de estos obstáculos físicos que dificultan su educación, los niños y las niñas sufren múltiples tensiones psicológicas al vivir en un entorno sometido a restricciones militares y marcado por la violencia, fomentada tanto por el Estado como por los colonos, lo que limita su libertad, curiosidad y creatividad, y la estabilidad que resulta tan beneficiosa para el aprendizaje y el desarrollo social saludable. Esta es una de las muchas devastaciones causadas por la ocupación colonialista de Al-Khalil y de toda Cisjordania.
Ante esta situación, me inspira lo que está haciendo ECAP Palestina para apoyar a niños y a niñas, a adolescentes y a estudiantes en la universidad a contrarrestar los efectos negativos de la ocupación. Unos días después del 4 de julio, presencié la reunión de ECAP en la que se reunieron nueve personas jóvenes entusiastas, de entre 14 y 16 años, en un centro comunitario para dar comienzo a una nueva clase de ‘Through Their Lens’ (A través de su Lente). En ‘Through Their Lens’ (A través de su Lente), se animará a estas personas adolescentes a hablar sobre los temas que más les importan en sus vidas y sus objetivos para el futuro. Mediante la narración de historias, la fotografía y la videografía, este verano cada una de estas jóvenes acabará creando un “Tablero de Visualización” personal en el que plasmará sus sueños y cómo superará los distintos obstáculos que se interpongan en el camino hacia ellos. En otro proyecto, ‘Be the Change’ (Sea el Cambio) que dará comienzo en septiembre. ECAP involucrará a personas estudiantes universitarias en debates sobre la opresión internalizada, el clasismo, el sexismo y otros temas. En resumen, las actividades educativas de ECAP Palestina se oponen al colonialismo de asentamiento, tanto documentando sus efectos negativos en la educación como fomentando espacios libres y abiertos para la curiosidad, la creatividad y el aprendizaje integral.
Entonces, ¿qué me demanda personalmente mi ‘Fourth of July in Palestine’ (4 de julio en Palestina)? En primer lugar, debo reconocer la multitud de privilegios de los que disfruto gracias a siglos de colonialismo de asentamiento en mi propio país. Mis propios antepasados europeos cultivaron y generaron riqueza en un territorio que anteriormente había sido las tierras y las aguas de pueblos indígenas desplazados. En segundo lugar, voy a señalar y denunciar los graves y continuos daños que sufren los pueblos en muchos lugares – incluidos los Estados Unidos y aquí, en Palestina – a causa del colonialismo y el militarismo. Mi gobierno sigue financiando y facilitando los horrores que se cometen en Cisjordania y Gaza, y por ello comparto una grave responsabilidad. Por último, apoyaré a todos los héroes y las heroinas que hay aquí, en Al-Khalil y en otros lugares, y que trabajan sin descanso en el ámbito de la educación y en muchos otros ámbitos para intentar evitar nuevos daños derivados de la ocupación, reparar lo que sea posible y imaginar y construir un mundo en el cual todos los pueblos tengan los derechos y las oportunidades para vivir una vida de libertad, creatividad, estabilidad y dignidad.


