PALESTINA: Artesanos de al-Khalil, una entrevista con Bader y Zachariah

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La tienda de Bader al-Tamimi está en la entrada de la Ciudad Antigua de al-Khalil (Hebrón). Bader siempre parece estar allí; una presencia cálida y solemne que da la bienvenida a turistas, residentes de al-Khalil, miembros de grupos de derechos humanos y compañeros artesanos igualmente. A todos les ofrece una silla y pone pequeñas tazas de café o té en sus manos.

Nacido en al-Khalil, Bader ha vivido toda su vida en la Ciudad Antigua o en sus cercanías. Por eso es una figura conocida en el área y sirve como conexión importante entre los comerciantes locales y los residentes dentro de la parte de la gobernación de Hebrón con base en la Ciudad Antigua. Ha visto muchos cambios, especialmente desde 1997 cuando la Ciudad Antigua se convirtió en parte del área H2, enteramente bajo control israelí. A lo largo de los años, cinco asentamientos israelíes ilegales se han establecido en el corazón de la Ciudad Antigua. Uno, llamado Beit Romano, justo al frente de la tienda de Bader, está en el edificio donde antes quedaba la escuela de Bader y su hermano. La escuela está ahora ocupada por la colonización ideológica. Su presencia amenazadora ha cambiado el ambiente y la sensación de tranquilidad y pertenencia que Bader solía sentir.

Bader, él mismo un artista, provee un centro de apoyo y un punto de venta para el trabajo de otros artistas de la Ciudad Antigua, y fue uno de estos, un alfarero llamado Zachariah al-Qudsi, que fuimos a conocer en la tienda de Bader un domingo en la tarde. Zachariah fue entrenado primero en bellas artes como pintor, pero gradualmente cambio a trabajo con caligrafía, vidrio y luego arcilla. Crear cosas hermosas que sean útiles y no solo artísticas es un principio fundamental en la filosofía islámica del arte. Por esta razón, él y sus hermanos ahora se especializan en hacer cerámica, y tienen una fábrica justo afuera de la Ciudad Antigua donde con frecuencia pueden emplear cinco o seis trabajadores.

“Cualquier persona puede ser artesano, pero no necesariamente artista,” dijo Zachariah, una declaración que puede parecer sorprendente. Pero su comentario recalca el significado y la importancia del arte en la filosofía islámica—la artesanía se convierte en arte cuando es ofrecida como parte de la comunidad y no como una empresa individual.

La Ciudad Antigua siempre ha sido una ciudad de artesanos y artistas, pero las consecuencias de la ocupación israelí han reducido gravemente el número tanto de artistas trabajando allí como de comerciantes de todo tipo. Solo queda una pequeña fábrica de vidrio y un artista que trabaja con arena como empresas de producción, pero aún hay muchas tiendas que exhiben y venden el trabajo tradicional de especialistas palestinos—el bordado único y hermoso de las mujeres palestinas de los pueblos de Hebrón del sur en el área C; la ropa, jabones y perfumes delicadamente hechos; las vasijas de arcilla de siena y artículos de todo tipo en cerámica multicolor. Bader explicó que cultivar la tierra había sido el sustento principal de los aldeanos por muchas generaciones, pero ahora los israelitas no les permiten sembrar o cultivar. Para ayudar con esta dificultad, la asociación de Bader hace talleres para las mujeres de las aldeas para entrenarlas en bordado. Luego vende sus trabajos en su tienda.

Bader y Zachariah están de acuerdo en que el propósito principal ahora es ayudar a artistas y comerciantes de la Ciudad Antigua a mantenerse y resistir las constantes amenazas y presión del gobierno israelí para que desalojen los locales y se vallan a las condiciones más fáciles del área H1. “Ser dueño o alquilar una tienda acá no es fácil,” explica Zachariah. “No hay garantía que el trabajo y esfuerzo darán frutos. Me da miedo tener una fábrica aquí en la ciudad Antigua porque después de pagar el alquiler los colonos pueden apoderarse de ella o los soldados pueden echarme a patadas fácilmente. El trabajo de uno no está protegido acá.”

Los residentes están de acuerdo con que la situación se ha puesto cada vez peor—los colonos y el ejercito parecen cada vez más agresivos, los retenes se han multiplicado, y ha incrementado el número de redadas a casas y tiendas por parte de los soldados israelíes. A pesar de tal opresión, la Ciudad Antigua sigue siendo lo que siempre ha sido, una obra de arte en sí misma, manifestándose en su arquitectura antigua y hermosa. En el 2017, la Ciudad Antigua recibió reconocimiento internacional cuando la UNESCO la declaró Patrimonio Mundial, a lo cual Israel se opone implacablemente. Además de declarar esta antigua ciudad palestina de artistas y artesanos de valor universal destacado, el comité cultural de las Naciones Unidas también anotó que estaba en peligro inminente de vandalismo y destrucción por parte de los colonos en su medio. El importante regalo financiero que debería haber acompañado al premio de la UNESCO y que se necesita desesperadamente para la renovación y preservación de edificios y negocios, ha sido bloqueado por el gobierno israelí según el gobernador asistente, el Dr. Rafiq Aljaabari.

Bader está decidido a que los visitantes y la comunidad internacional tienen que ser testigos no solo del sufrimiento del pueblo palestino, pero también de su vitalidad, solidaridad y fuerza. Los artistas y artesanos de la comunidad entregan ese mensaje—un mensaje de esperanza que, a pesar de la opresión y el dolor del presente, al final allí prevalecerá la belleza y la verdad.

 

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