AL KHALIL/ HEBRÓN: Palestina ocupada cosecha sus aceitunas

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Olivo antiguo cerca al asentamiento Tel Rumeida en al-Khalil/ Hebrón

Es otoño en Palestina. Los olivos, algunos de antigüedad milenaria, están listos para proveer a los agricultores palestinos y sus familias otra temporada de su preciosa cosecha, preciosa por al menos tres motivos:

  • Cerca de 80,000 hogares dependen directa o indirectamente de los productos de los olivos, esto incluye las aceitunas, el aceite de oliva y el exceso de madera de olivo. La mayoría de la producción es utilizada por los palestinos mismos, pero también son de los pocos productos sostenibles de exportación que Palestina le da el mundo.
  •  Los árboles en si son una herencia directa de muchas generaciones de cuidado palestino por su tierra y sus frutos. Casi la mitad del área agrícola de Palestina está dedicada a los olivos.
  •  La cosecha anual significa trabajo intenso durante los mejores tiempos—cosechar un árbol de tamaño promedio por una sola persona puede durar dos o tres horas—pero estos no son los mejores tiempos. El gobierno israelí y sus políticas de asentamiento complican las vidas de los agricultores de muchas maneras, separando los agricultores de sus huertos y permitiendo acceso limitado a sus tierras solo con permisos. Los permisos pueden no otorgar suficiente tiempo para la cosecha. En algunos sitios, no permiten tractores. Los agricultores no tienen defensa alguna contra la violencia, sabotaje, polución y robo por parte de colonos israelíes. Las fuerzas israelíes destruyen los árboles para construir carreteras, asentamientos y zonas de despejo para uso militar.

En al-Khalil (Hebrón) y las colinas al sur de Hebrón, la dedicación de los olivareros a su trabajo, y los retos impuestos por la ocupación israelí son agudamente evidentes. Los ECAP fueron invitados a asistir a siete familias palestinas en la cosecha, recolectando aceitunas y monitoreando la actividad de los colonos y del ejército.

Durante esas visitas, vimos a familias enteras involucradas en la cosecha de aceitunas—muchos se subían a los árboles o usaban escaleras para recolectar o rastrillar las aceitunas que caen a las lonas alrededor de los árboles. Otros se sientan cerca a separar las aceitunas de las ramas y las hojas, mientras que otros más preparan comida y bebida para los que están cosechando.

Mientras compartíamos este tiempo juntos, ellos explicaron sus situaciones. Las familias cuyos huertos están junto a los asentamientos ilegales tienen retos particulares: “los colonos israelíes se quedaron con muchos de los árboles que teníamos acá”, dice un palestino. “Abrieron la tubería de alcantarillado [del asentamiento ilegal del lado] a que drenara en nuestra tierra y dañaron la mayoría de los árboles”. Otro olivarero, un director de escuela retirado, cuya propiedad está comprimida entre dos recintos israelíes, resumió su opinión sobre la situación: “no estamos acá para darle tristeza a nadie. No estamos acá para hacer a nadie feliz. Estamos acá… porque aquí estamos”.

 

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