¡Solo los colonos!

Solo por ser personas palestinas se les prohíbe ejercer sus derechos legítimos a andar por la calle sin importar la edad o la razón por la cual cruzan el puesto de control, o pasan la calle o siquiera si van a pie en carro.
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Una persona está de pie junto a un puesto de verduras, apoyada en un poste que sostiene la carpa. En el fondo hay un vehículo militar con una pegatina roja de la estrella de David en el lateral.
Ejército israelí cierra calles palestinas por festividades judías

“No me quiero ir. Si cada vez que el ejército sale del puesto de control tenemos que cerrar nuestros negocios, nos quedaremos sentados en casa y moriremos de hambre sobre nuestras camas”. Las palabras de un vendedor de verdura junto el puesto de control de Tal Rumaideh en la Ciudad Antigua de Al-Khalil / Hebrón resonaron en la calle vacía cuando un soldado le ordenó que cerrara su pequeño negocio y se regresara a casa durante la festividad israelí de Sucot.

Alrededor de las 9:30 a.m., un vehículo militar lleno de soldados entró en la calle Wadi Al-Tufah, una de las más importantes en la ciudad. Los soldados se posicionaron, cerraron y vaciaron la calle de todas las personas palestinas para permitir que los colonos pudieran pasar segura y confortablemente hacia el cementerio, localizado más abajo, como parte de los rituales de la festividad judía.

Solo por ser personas palestinas se les prohíbe ejercer sus derechos legítimos a andar por la calle sin importar la edad o la razón por la cual cruzan el puesto de control, o pasan la calle o siquiera si van a pie en carro.

La mayoría de las personas puede trabajar y ganar suficiente dinero para disfrutar y ahorrar algo para el futuro. Pero para la mayoría de las personas palestinas, la ocupación restringe sus movimientos para ir a ganarse el sustento de manera que sus ingresos solo cubren las necesidades básicas. Como resultado, lo que ganan no cubre actividades de ocio y, para algunos, ni siquiera las necesidades básicas.

A las niñas, niños y jóvenes palestinos no se les permite correr por cualquier parte, jugar en sus bicicletas o ir a comprar algo al negocio de la calle. Solo se les permite quedarse de pie y esperar al otro lado de la calle viendo pasar a los colonos.

Septiembre es uno de los meses más difíciles para las personas palestinas. Es el mes en que los israelíes celebran 3 festividades en 13 días y la calle queda completamente cerrada a las personas palestinas dos veces por más de 6 horas por vez. Significa una mayor presencia militar mientas los colonos invaden Hebrón y un incremento de amenazas contra las personas palestinas a causa de la violencia de soldados y colonos en la zona H2 de Hebrón. Las familias sufren el lanzamiento de piedras a sus casas por parte de los colonos y, si salen de ellas, corren el riesgo de ser golpeadas e insultadas. También se les puede impedir el paso a través del punto de control o por las calles que son parte de la fe judía.

Estas festividades están repletas de violencia, restricciones, bombas de gas, bombas de sonido y detenciones.

La razón de las fiestas religiosas suele ser para recordar el amor, la tolerancia y la paz entre seres humanos para conectarnos espiritualmente con nosotros mismos y con Dios. Lo que ocurre en Hebrón, sin embargo, nunca refleja esto. Las festividades en Palestina significan violencia, tensión y miedo constante porque las fuerzas en juego no respetan la ley y no tratan con humanidad al otro.

Imaginen que sus vidas estuvieran bajo el control de una ocupación injusta y sus derechos a ejercer su rutina diaria estuviera en manos de las autoridades existentes que abren y cierran puertas a su antojo. ¡Y luego imaginen que el derecho a oponerse a esta injusticia también está prohibido!

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