Voces de H2: Parte 4

"El ambiente general es de miedo y terror, ya que los colonos portando armas, irrumpen habitualmente en las casas, disparan contra las personas palestinas, dañan vehículos y agreden a les agricultores.".
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Desde el estallido de la guerra, las fuerzas de ocupación han intensificado los cierres en varias zonas de Al Jalil/Hebrón, imponiendo toques de queda con horarios de entrada y salida restringidos. Esto ha provocado que las personas ciudadanas sean vulnerables a la violencia, tanto de les militares como de los colonos.

Wadi Al-Husayn, un vecindario de Hebrón, está especialmente afectado, ya que está dividido por barricadas y por restricciones que limitan la circulación de sus residentes al mismo tiempo que permiten el acceso sin trabas de los colonos. Próximo al asentamiento de Kiryat Arba, el mas grande de Hebrón, el vecindario diariamente se enfrenta a la violencia, que incluye palizas, allanamientos de morada e interrupciones de actividades rutinarias como recoger aceitunas.

Cuando la Familia Jaber intentó cosechar aceitunas en sus tierras, que se encuentran cercanas al asentamiento, los colonos les atacaron, impidiéndoles terminar su trabajo. Además, las personas jóvenes se enfrentan a restricciones de toque de queda y han sido objeto de palizas por parte de las personas soldado por llegar tarde, prohibiéndoles regresar a casa después de la hora asignada.

El ambiente general es de miedo y terror, ya que los colonos portando armas, irrumpen habitualmente en las casas, disparan contra las personas palestinas, dañan vehículos y agreden a les agricultores. Esta violencia se ha intensificado notablemente tras la guerra de Gaza, y los colonos parecen gozar de impunidad por sus acciones bajo la protección de las personas soldado israelíes.

En estas zonas cerradas hay muchas personas ancianas que necesitan atención médica especializada. Sus vidas se han convertido en algo parecido a una prisión debido al toque de queda impuesto. Los testimonios, como el de una persona residente de Wadi Al-Husayn, resaltan las dificultades de les familiares de mayor edad que necesitan frecuentes visitas al hospital. Su madre no puede caminar y necesita una ambulancia para ir al hospital varias veces a la semana para someterse a diálisis. Ahora, su horario de diálisis se ve a menudo interrumpido por las restricciones israelíes y los consiguientes tiempos de espera prolongados para las ambulancias palestinas, que están sujetas a los permisos israelíes.

Las personas ancianas también tienen dificultades para obtener medicamentos esenciales, ya que no pueden salir a la calle por miedo a los ataques de los colonos. Su necesidad de atención medica especial agrava las dificultades a las cuales se enfrentan en estas circunstancias restringidas.

En medio de estas condiciones, muchas personas ciudadanas sufren en silencio, por lo que necesitan una plataforma para expresar su difícil situación y declarar: «Estamos aquí», con la esperanza de llamar la atención sobre sus luchas y abogar por el cambio.

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