
La mirada puesta en la Ciudad Antigua
Una nueva puerta instalada en Hebrón refuerza las antiguas restricciones. B.O.S. reflexiona sobre la vida bajo el cerco en la Ciudad Antigua de Hebrón.

Una nueva puerta instalada en Hebrón refuerza las antiguas restricciones. B.O.S. reflexiona sobre la vida bajo el cerco en la Ciudad Antigua de Hebrón.

En toda la Cisjordania ocupada, incluyendo ciudades importantes como Hebrón (Al-Khalil), Nablus, Ramala y muchos pueblos y aldeas, las fuerzas israelíes han aumentado significativamente la instalación de pesados portones metálicos y puestos de control militar en las entradas a las comunidades palestinas. Estos portones se han convertido en símbolos de fragmentación, control y dificultades en la vida de las personas palestinas comunes.

Una mirada impactante sobre cómo la guerra y los cierres privaron a las personas trabajadoras palestinas de sus medios de vida, sumiendo a miles de personas en la pobreza, el miedo y peligrosos viajes en busca de supervivencia, dignidad y el derecho básico a mantener a sus familias.

En la mayoría de los lugares del mundo, visitar una tumba es un acto sencillo y profundamente humano. La gente va al cementerio, lleva flores,

En Masafer Yatta, los caminos y las piedras antiguas de las aldeas cuentan historias de sufrimiento y resistencia.

Ni siquiera las tiendas de campaña en las que se refugian las familias tras la demolición de sus casas se salvan de la destrucción. Las personas palestinas suelen quitar sus tiendas de campaña por temor a que los colonos les ataquen por la noche con cócteles molotov.

La ‘Campaign for Secure Dwellings’ (Campaña por Viviendas Seguras) puso en contacto a comunidades religiosas con familias como la mía en Cisjordania para presionar a las autoridades israelíes y estadounidenses a fin de detener las demoliciones de viviendas.

Las restricciones impuestas en toda la Ciudad Antigua de Al-Khalil / Hebrón no sólo agravan los problemas económicos, sino que también fomentan la sensación de aislamiento entre las familias y comunidades afectadas.

Durante más de 76 años, la tienda de lona ha acompañado la lucha palestina por la liberación, como símbolo de lo que se ha perdido y como compañera de tenacidad.

Como táctica de desplazamiento neocolonial, Israel está negando a las personas palestinas su derecho humano al agua mediante el robo, las demoliciones y la contaminación de las fuentes de agua.